El presidente de la Junta y candidato del PP a la reelección, Juan Manuel Moreno, ha convocado a 6,5 millones de andaluces a las urnas un mes antes de la fecha prevista, el próximo junio. La campaña electoral arrancará el 30 de abril. El presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, ha convocado este lunes un Consejo de Gobierno extraordinario para informar de la disolución del Parlamento y la convocatoria de las elecciones autonómicas el próximo 17 de mayo. La campaña electoral arrancará la noche del jueves 30 de abril, la semana posterior a la Feria de Sevilla. El candidato del PP a la reelección ha decidido terminar con la legislatura un mes antes de lo previsto, pero apurando casi hasta el final un mandato completo de cuatro años, algo que no ocurría en Andalucía desde 2012. El domingo 17 de mayo están llamados a las urnas 6,5 millones de andaluces. Moreno parte como claro favorito en todas las encuestas, que le sitúan próximo a revalidar la mayoría absoluta en el Parlamento (55 diputados), salvo que el auge de Vox condicione la gobernabilidad en Andalucía, como está ocurriendo ya en Extremadura, Aragón y Castilla y León. La primera razón esgrimida por el presidente para anticipar la fecha ha sido la de “llegar al próximo verano con un nuevo Gobierno a pleno rendimiento”, algo que ocurrirá siempre que el resultado que arrojen las urnas no se enrede en las complejas negociaciones de la derecha y la ultraderecha [Extremadura celebró elecciones hace casi cuatro meses y la vencedora, la popular María Guardiola, aún no ha sido investida presidenta]. El Gobierno andaluz ha difundido un vídeo a las 20.30 horas donde Moreno ha anunciado la fecha electoral y ha anunciado la primera idea fuerza de su mandato con mayoría absoluta: “la estabilidad y la normalidad democrática”. El presidente de la Junta lleva semanas -desde el fracaso electoral del PP en Extremadura, el pasado diciembre- confrontando dos ideas antagónicas a modo de lema de campaña: “estabilidad o lío”, en alusión al bloqueo al que Vox somete al PP en las tres comunidades donde han ganado, pero sin mayoría suficiente para gobernar en solitario. “La estabilidad se ha convertido en una seña de identidad de mi gobierno”, ha subrayado. En estos cuatro años, el Parlamento andaluz ha aprobado 64 leyes y decretos ley, una actividad legislativa mucho más prolífica que en la pasada legislatura, cuando el primer Gobierno de Moreno [una coalición de PP y Ciudadanos] dependía del apoyo externo de la extrema derecha. Desde las elecciones andaluzas de 2022, la Junta ha aprobado cómodamente cuatro presupuestos autonómicos, y ha hecho valer esa estabilidad siempre en confrontación con la compleja aritemética política del Congreso, que ha impedido al Gobierno de Pedro Sánchez siquiera presentar unos Presupuestos Generales del Estado. Moreno también ha destacado que, en este periodo, el Parlamento andaluz ha aprobado un par de proposiciones de ley de la oposición con el apoyo de la mayoría absoluta del PP -“algo inusual en política”-, aunque la más significativa -la gratuidad de las gafas para menores de edad- fue una iniciativa del grupo mixto Adelante Andalucía, remitida al Congreso para mutar en ley estatal. Montero abandona el Consejo de Ministros La principal rival de Moreno es la vicepresidenta primera del Gobierno, ministra de Hacienda y secretaria general del PSOE andaluz, María Jesús Montero, que en los próximos días abandonará el Ejecutivo central para volcarse en la campaña de las andaluzas. Si Moreno acude a las urnas con el lema “estabilidad o lío”, la candidata socialista ha planificado estos comicios como “un referéndum por la salud”. El PSOE, que puntúa bajísimo en intención de voto, tiene el reto de movilizar a una base social dormida, que en las andaluzas de 2022 rondó los 883.000 votos, y un año después, en las generales, sumó casi 600.000 papeletas más. La estrategia de los socialistas no pasa por jugar la baza de sus siglas -hoy en horas bajas- ni la de su candidata, que no ha supuesto el revulsivo para el electorado progresista que ellos esperaban. El objetivo es trasladar a la ciudadanía que lo que está en juego son los servicios públicos, empezando por la sanidad, la educación y la dependencia. Montero acusa al PP de Moreno de planificar una privatización paulatina de todas las políticas que dependen de la comunidad, a base de “empobrecer poco a poco el servicio público”. Las largas listas de espera de pacientes para el médico de cabecera, para el especialista o para operarse han hecho que la sanidad escale al segundo problema de los andaluces, por detrás del paro, según el último barómetro del Centra, financiado por la propia Junta. El PSOE quiere percutir ahí con la sociedad más descontenta, poniendo especial énfasis en el escándalo de los cribados de cáncer de mama, la mayor crisis sufrida por Moreno en esta legislatura, que se saldó con la dimisión de la consejera de Salud y toda la cúpula de su equipo. Tres papeletas a la izquierda del PSOE El anuncio de la convocatoria electoral ha pillado a Vox sin candidato oficial y a Podemos barruntando aún si se presentará en solitario o permanecerá en la coalición Por Andalucía, junto a Izquierda Unida y Sumar. El partido de Santiago Abascal es el único del Parlamento que no había designado a su aspirante a suceder a Moreno, aunque en las últimas tres citas electorales Vox se ha decantado por el perfil más institucional y sobre el terreno que tenía. En este caso, sería el portavoz parlamentario, Manuel Gavira, aunque él mismo se ha descartado hasta que la dirección nacional del partido no abriese el debate sobre los candidatos. Vox tiene hoy 14 diputados en el Parlamento y las encuestas vaticinan un crecimiento moderado que podría poner en riesgo la mayoría absoluta del PP. Abascal ya ha anunciado que su partido gobernará junto a los populares si la aritmética deja a Moreno en minoría, al contrario de lo que hicieron en 2019, cuando apoyaron la investidura el presidente del PP, pero optaron por negociar con él desde fuera del Ejecutivo andaluz. A la izquierda del PSOE se presentan, por ahora, tres formaciones: la coalición Por Andalucía, que integra a IU, Movimiento Sumar e Iniciativa el Pueblo Andaluz, echó a rodar en octubre del año pasado, y ha elegido como candidato a la Presidencia a un rostro conocido, el exdiputado andaluz y coordinador federal de IU, Antonio Maíllo. La confluencia de izquierdas busca consolidar su proyecto político, que en esta legislatura ha tenido un grupo parlamentario con cinco diputados. Maíllo no quería llegar a la cita electoral sin clarificar cuál es el proyecto, los nombres y los objetivos de su coalición, como ocurrió en 2022, por eso ha dejado la puerta abierta a Podemos, pero entretanto han ido eligiendo sus listas electorales en las ocho provincias y la semana pasada presentaron las líneas maestras de su programa electoral. La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, arrancó la precampaña en Andalucía este mismo sábado, en un acto en Sevilla, pero evitó hasta en cuatro ocasiones (a preguntas de la prensa) aclarar si se presentarán en solitario o en coalición con sus actuales socios. Hoy por hoy, su candidato es el parlamentario andaluz, Juan Antonio Delgado. El último partido en liza es Adelante Andalucía, fundado por la exsecretaria general de Podemos Andalucía Teresa Rodríguez, y cuyo candidato es el actual portavoz del grupo parlamentario, José Ignacio García. Adelante Andalucía tiene dos diputados, uno por Sevilla y otro por Cádiz, pero aspira a consolidar su proyecto “soberanista, de izquierdas, andalucista y anticapitalista” en estas elecciones. Desde el minuto uno se han desmarcado del debate sobre la unidad de las izquierdas, aunque el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, les incluyó en la lista de partidos invocados para rentabilizar sus votos en las próximas citas electorales.