Lleva más de dos mil años cerrada, custodiada por trampas, veneno y un ejército que nunca duerme. La tumba del primer emperador chino sigue intacta y lo que podría ocultar inquieta incluso a los arqueólogos

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Una de las tumbas más vigiladas de la historia sigue sin ser abierta. Bajo tierra, miles de guerreros, trampas letales y ríos de mercurio custodian los secretos de un emperador que desafió la muerte. ¿Qué temen realmente los arqueólogos?