Edición original:Night Force 1-14 y material de New Teen Titans 21 USAEdición nacional/España: PaniniGuion:Marv WolfmanDibujo:Gene ColanEntintado:Bob SmithTraducción:Ernest RieraFormato: 360 páginas. A color. Cartoné.Precio:45 €La Tumba de la Fuerza Nocturna«Usted no cree en lo oculto… ¿verdad?»Se cierra otra herida editorial de cómic norteamericano en España (algo vimos pero mal, Zincomentarios) gracias a Panini y al inmenso y ansiado baúl de DC cómics. Tenemos en nuestras manos Night Force, el cambiante grupo para enfrentarse al horror oculto dirigido por el Barón Winters, de la mano de Marv Wolfman y Gene Colan.Espera, horror, Wolfman, Colan… ¿estamos hablando de la continuación de la magnífica La Tumba de Drácula de Marvel pero en DC? Sí y no, por varios motivos que en breve os desglosaremos, pero no os quepa duda que en calidad le sigue a la zaga, aunque también por varios motivos que en breve os desglosaremos, se quedó sólo en 14 numeritos.Wolfman estaba cosechando un éxito sin precedentes en la Distinguida Competencia con sus Nuevos Titanes y aprovecha que Colan también había salido de su antigua casa por desavenencias con la misma persona que a él le obligó a partir (A uno no lo dejaba editar-guionizar y al otro le hacía la vida imposible. Kirby te tenga en su gloria Shooter, por cuanto te debemos los deceítas).Ni corto ni perezoso reclama al maestro de las sombras y propone a DC un cómic de terror… pero el género hace tiempo que ya no funciona en el medio. No sólo en DC, que ya ha cancelado sus títulos más famosos al respecto, por supuesto tampoco en Marvel (y bien lo sabe el escritor) y ni tan siquiera en otras editoriales clásicas en la temática.Para colmo, el horror ha cambiado de estilo y, por entonces, la literatura y el cine proponen caminos más modernos, entre los más refinados relacionados con la psicología y los más sangrientos que conquistan con la pura víscera. Sin embargo, el cómic ha quedado desfasado con sus viejos monstruos, casas del terror y horas brujas.Pero Wolfman tiene de su lado la fama, el arte del genio y, por qué no negarlo, una oportunidad para que su nueva editorial se mofe de la rival. Además de una Janette Kahn a la que no le tiembla el pulso a la hora de experimentar y dar oportunidades a los creadores con ideas más personales.Y el escritor las tiene, a raudales. Se prepara a fondo y escribe una biblia a la que en más de una entrevista se ha referido. De hecho, también ha mencionado varias veces que este siempre ha sido uno de sus proyectos más propios, pese a ceder los derechos del Barón y compañía los consideraba suyos, y más queridos.Lo demuestran entre otros detalles, las profusas anotaciones y diseños vistos en el correo del tercer número, que demuestran el proceso creativo de los dos autores para dar en la tecla con todo el elenco. También, aunque menos positivo, las continuas súplicas del guionista, en el primer y segundo ejemplares, para que los potenciales lectores superen sus muchos inconvenientes.Principalmente, según él: No es un tebeo de superhéroes en un momento cuyo género monopoliza el mercado, los protagonistas (salvo Winters) no serán fijos (ni agradables, aunque esto no lo menciona) y el argumento no será continuo, sino que irá variando por etapas (o misiones de estos dispares elencos).En la época actual nada de esto sería un problema. Por suerte, en la actualidad la variedad ha vuelto a las viñetas y precisamente el terror vive un momento muy dulce. Un elenco variable aunque trabajado y tridimensional es más que bienvenido. Y qué decir de trabajar por arcos argumentales, si ya el tomo es un formato más vendido que su propio origen por entregas mensuales.Por tanto, más que arriesgarse, Wolfman se adelantaba a su tiempo. Pero los que nos adelantamos somos nosotros, porque antes de los primeros números, el escritor aprovecha su serie estrella para ir dando cabida al nuevo proyecto. En New Teen Titans #19 (Mayo, 1982) advierte de un nuevo cómic, aunque lo llama The Dark Force. Y dos meses después, en NTT #21, tenemos una preview de lo más jugosa que da inicio al tomo que reseñamos.En ella aparecen prácticamente todos los protagonistas del núcleo y de la que será la primera etapa de la serie, incluida una tal Vanessa van Helsing. Y también introduce al equipo creativo de la futura cabecera, que además de los mentados (Wolfman además se autoedita ¡chúpate esa Shooter!) incluye al entintador Bob Smith, a la colorista Michele Wolfman (si, su mujer) y al rotulista John Costanza. Si no fuera por Smith (lástima de perder a gran Tom Palmer) el equipo es calcado de Tomb of Dracula y, para colmo, tenemos el apellido Van Helsing en un personaje principal. Sin embargo, pese a estos reclamos (y otros como publicitar a Wolfman y Colan como “maestros de lo macabro”) para jugar con un público despistado, la serie pronto mostraría unas cartas muy diferentes.En este preludio lo que se muestra claramente es que el tal Barón Winters es capaz de viajar entre épocas a través de su mansión de Wintergate y que tiene planes secretos que implican un variopinto grupo de personajes; la mencionada Vanessa, ingresada en un psiquiátrico, Jack Gold, un detectivesco periodista, y Donovan Caine, un curioso académico del ocultismo.Todo nos tienta a saborear Night Force #1, con fecha de portada de agosto de 1982 y portadaca de Colan “embellecido” por Dick Giordano. El número se distribuyó tanto en venta directa como por quiosco, algo que no satisfizo a Wolfman, que veía la venta directa como un mercado exclusivo para los fans de los superhéroes.PortadaquísimaYa desde el primer momento nos encontramos con una trama adulta y elaborada. Los personajes secundarios charlan entre ellos y comparten problemas reales, mientras que la acción es contundente y sucia, con asesinatos a la primera de cambio. Por otra parte, el dibujo de Colan es absolutamente magistral.Desde esa magnífica splash page inicial, que demuestra de nuevo la preparación, pues corresponde a una escena que no aparecerá hasta cuatro meses después. Detalles aparte, disfrutamos de los rostros expresivos, los ambientes, los encuadres precisos, la narrativa, ese sombreado inigualable que pocos entintadores eran capaces de llevar al acabado final…De hecho, se comenta que no sólo Smith no llega al talento de Palmer, sino que DC imponía a Colan un estilo “de la casa” que no le dejó llegar al nivel de La Tumba…. Personalmente no veo tales restricciones, quizá vengan de su Batman, que llevaba ya un año realizando, pero en Night Force el dibujo es exquisito y las muestras entre originales a lápiz y el acabado final no están tan alejadas entre sí.Volviendo a la trama, esta es atrayente y misteriosa. Implica un poder en la sombra que llega a tener infiltrados en el pentágono, hospitales y embajadas. Un periodista con demasiados grises pero con un olfato y recursos que bien valen su implicación. Un doctor universitario que sabe mucho de teorías y poco de prácticas. Y una muchacha con un poder fuera de lo común que atrae a todas estas facciones.Incluyendo por supuesto la de ese Barón de noble título pero inservible en la sociedad actual. Tanto que es tratado por sus coetáneos con desgana, odio e incluso con todo el peso de la ley. Así que pese a demostrar unos envidiables conocimientos místicos, una mascota a juego y una casa encantada, debe lidiar con chanchullos burocráticos y legajos falsificados.La historia da para mucho y nos llevará del extrarradio de Washington a Londres y hasta Siberia. Los antihéroes recibirán una buena dosis de pérdida y dolor antes de alcanzar su objetivo, que nunca será claro y las dificultades muchas. Y el desenlace, nada menos que ocho números después, tendrá tanto de victoria como de amargura para algunos de ellos.Y aunque es cierto que el terror es de un estilo algo vetusto, en algunos pasajes, especialmente las torturas de las que es objeto en ocasiones Vanessa, llega realmente a erizarnos la piel. Pues lo que más abunda es la capacidad del ser humano para manipular y aprovecharse de los inocentes sin importar las consecuencias.Todo son enteros… pero algo no cuadra. Quizá la primera saga debería haber terminado antes, quizá el enemigo en la sombra no termina de ser creíble (incluso el propio Wolfman parece olvidarlo finalmente), quizá Winters guarda demasiado misterio y ambivalencia para resultarnos atractivo, o quizá la comparación con La Tumba… pesa como una losa (punch intended).Tampoco ayudan los rocambolescos diseños de Colan en cuanto a tecnología se refiere. Desde la oculta ciudad siberiana hasta el extraño aparato con el que pretenden potenciar los poderes de Vanessa, pasando por los efectos demoníacos un poco desfasados. Pero en general es el guionista el que no lo pone fácil con subtramas algo innecesarias como la escapada de los policías polis al París de la peste negra.Por suerte Wolfman parece aprender de sus propios errores y en ese mismo octavo número del final, comienza una nueva saga con renovado elenco. Su Fuerza Nocturna es reducida a un agente, el cual no es que sea gris, es que es directamente deleznable, pero al menos parece servir a su fin. La temática además es totalmente diferente y juega con un terror psicológico mucho más en consonancia con los tiempos.También nos traslada a un escenario cerrado, un simple bloque vecinal en contraposición con la internacional trama previa, lo que ayuda a crear claustrofobia y despertar otro tipo de horrores. Los habitantes de esta casa están bien trabajados, ni que decir que por Colan también, y muestran muchas facetas diferentes ante un mismo terrorífico problema.Su brevedad es celebrada y en el número 11 comenzamos otra saga, la que da maravillosa portadaca al tomo. Por cierto, que éste es bastante similar a la edición americana (salvo que nos regala un interesante texto de Pedro Berruezo) bastante vacía de extras. Lástima porque los textos de Wolfman y los bocetos de Colan hubieran sido más que bienvenidos.La nueva intriga nos traerá algunos viejos conocidos, Jack y, en especial, Vanessa. Se dividirá en el tiempo, aprovechando las oportunidades de la mansión para algo más que atrezo para asustar a los invitados no deseados. Y mezclará magia, ocultismo y hasta nazis, subiendo las apuestas de la serie.Lo que nos pilla desprevenidos es descubrir al Barón indefenso, viéndose en la tesitura de recurrir a nuevos miembros muy relacionados con su persona. Katina y Gowon son algo más que un exótico aditivo, como es costumbre aportarán tanto mal como bien y además nos llevarán a dar una vuelta por el pasado de Winters.Esta subtrama promete mucho más de lo que finalmente aporta, dejándonos de nuevo con la miel en la boca sobre los misterios del dueño de Wintergate. El relato principal tampoco termina de resolverse de manera satisfactoria, aunque está mucho más ligado con las fuerzas sobrenaturales que el primero. Lo que sí es verdad es que ya estamos enganchadísimos con la serie y queremos más.Pero las ventas mandan y, puede ser por los motivos que dijimos anteriormente, la cabecera no estaba vendiendo lo que se esperaba. En entrevistas muy posteriores Wolfman decía que los quioscos si mostraron buenos números, pero la venta directa desde luego no fue el éxito prometido de una segunda Tumba de Drácula.Aún así, en el último número, el autor-editor promete volver en breve con miniseries, un formato reciente pero que a la Fuerza Nocturna vendría que ni pintado. Sin embargo, a DC le esperaban muchas movidas, con Wolfman incluido, que dejarían estas ideas en el tintero hasta nada menos que 1996, pero eso son ya otras historias (que tampoco nos importaría ver publicadas por aquí, todo sea dicho).Night Force nos deja un cómic magnífico, bien guionizado y aún mejor dibujado. Una idea atrayente y adelantada a su tiempo pero que arrastra sin embargo un estilo propio de otra época. Una joya que podría haberse convertido en leyenda, pero se queda en curiosidad digna de cualquier estante de los amantes del medio.Lo mejor• Unos personajes trabajados y adultos• Gene ColanLo peor• Es difícil dar con la tecla, pero algo no termina de cuajarAlgunas referencias a tener en cuenta:Marv Wolfman InterviewAn Interview with Marv WolfmanOtra entrevista a WolfmanUn estupendo análisis.Injured Eyeballs: What the Fuck was Night Force?Una página que nos encanta