La sabiduría popular —y las clínicas de reproducción asistida— llevan décadas aconsejando a los hombres que se abstengan de eyacular varios días antes de que entreguen una muestra de semen. Parece de sentido común: hay que acumular esperma para tener más cantidad. Pero la ciencia lleva tiempo insinuando que esa estrategia puede ser contraproducente. Ahora, el mayor metaanálisis realizado hasta la fecha sobre el tema confirma que el esperma almacenado se deteriora, y que, si lo que se busca es mayor fertilidad, hay que eyacular con regularidad, ya sea mediante actividad sexual o masturbación. Hacerlo produce gametos de mayor calidad y con menos daño en el ADN.Seguir leyendo