Starlink está cambiando el WiFi en los aviones: ya ofrece una experiencia casi como la de casa

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Durante mucho tiempo, hablar de WiFi en un avión era hablar de lentitud, cortes y precios altos para una conexión que apenas servía para enviar mensajes. Eso está empezando a cambiar rápidamente, y buena parte de la “culpa” la tiene Starlink.La red de satélites de SpaceX ya no solo conecta zonas remotas en tierra, también se está convirtiendo en una de las referencias del internet a bordo. Su servicio de aviación ofrece entre 135 y 310 Mbps, con picos de hasta 450 Mbps y una latencia que suele situarse por debajo de los 99 milisegundos.Esa diferencia se nota mucho en pleno vuelo. Frente a los antiguos sistemas aire-tierra, que podían dejar a todo el avión compartiendo velocidades muy limitadas, Starlink permite una experiencia mucho más cercana a la de una conexión doméstica decente. No es fibra de salón, pero para ver vídeos, navegar con soltura o incluso hacer videollamadas, el salto es enorme.De conexión de emergencia a internet realmente útilUno de los casos más claros es United Airlines, que en 2025 confirmó la instalación de Starlink en su primer avión comercial y anunció un ritmo de adaptación de más de 40 aeronaves al mes, con la intención de acelerar el despliegue durante ese año.La mejora no es solo una cuestión de velocidad. Al usar satélites en órbita baja, Starlink reduce mucho la latencia respecto a los antiguos satélites geoestacionarios, que suelen ir bastante más lentos en lo que respecta a respuesta.Eso permite que el internet del avión deje de sentirse como una conexión “de compromiso” y empiece a parecerse más a lo que usamos cada día en casa o en la oficina. Justo por eso, algunos especialistas ya hablan de Starlink como el nuevo estándar de referencia para el WiFi a bordo.Starlink gana altura mientras Europa busca su alternativaEl movimiento también encaja con la expansión general de Starlink. La constelación ya supera los 9.000 satélites y sigue ampliando su peso estratégico, hasta el punto de que también está entrando en terrenos delicados como la gestión del tráfico espacial, algo que ya ha generado bastante debate.Mientras tanto, Europa no quiere quedarse mirando y ya acelera proyectos propios para competir con esta dependencia creciente de SpaceX. Aun así, en el corto plazo, Starlink parece haber tomado la delantera en un terreno muy visible para el usuario: lograr que conectarse a internet en un vuelo deje de ser una pequeña tortura. Todavía no estamos en el punto en el que el WiFi del avión sea exactamente igual que la fibra hogareña. Pero si hace unos años mandar una foto desde el asiento parecía un milagro, ahora el cambio es tan grande que por fin empieza a sentirse como un servicio de calidad.