En un contexto geopolítico cada vez más incierto y convulso, muchas empresas familiares observan con cautela cómo los cambios macroeconómicos pueden afectar a sus negocios. La volatilidad en los precios de la energía, las tensiones comerciales o los conflictos internacionales han vuelto a poner de relieve hasta qué punto los factores externos pueden afectar al desarrollo de la actividad empresarial. Seguir leyendo....