Imagen generada por la IA Gemini con fines ilustrativos.La evolución del conflicto en Medio Oriente ha generado una elevada incertidumbre y nuevas presiones inflacionistas que amenazan con limitar el crecimiento económico de las principales potencias, según el informe de Perspectivas Económicas Intermedias de la OCDE.La organización destacó que, aunque la actividad se mantuvo sólida a principios de año gracias a la inversión en Inteligencia Artificial, el choque energético derivado de la crisis geopolítica está borrando las revisiones al alza que proyectaron inicialmente para 2026.Ahora, el organismo proyecta que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) mundial se situará en un 2,9 % en 2026, repuntando levemente al 3 % en 2027. Meses antes, se revisaba la posibilidad de una expansión del 3,2 % que hubiera sido ligeramente inferior a la calculada para 2025 (3,3 %).Sin embargo, la inflación se mantendrá más alta de lo esperado debido al encarecimiento de la energía y los fertilizantes. Para el G20, un grupo de países que representa aproximadamente el 85 % del PIB mundial, se estima un crecimiento del IPC general del 4 % este año, antes de moderarse al 2,7 % el próximo.«La crisis de suministro energético provocada por el conflicto en Oriente Medio está poniendo a prueba la resiliencia de la economía mundial», dijo Mathias Cormann, secretario general de la OCDE.Uno de los puntos más críticos es la interrupción del tráfico en el Estrecho de Ormuz, por donde transita el 20 % de la producción mundial de petróleo y cerca del 25 % del comercio marítimo global de crudo.Para el organismo, un cese en los envíos o daños en la infraestructura energética han disparado los precios: el petróleo Brent subió más del 50 % desde el inicio del conflicto hasta marzo de 2026, mientras que los precios del gas proyectados para este año son un 60 % superiores a lo estimado previamente.El documento deja ver además que las potencias muestran signos de fatiga, según sus proyecciones, pues en Estados Unidos, el crecimiento pasará del 2 % en 2026 al 1,7 % en 2027, con una inflación que saltaría al 4,2 % este año por el impacto energético antes de caer al 1,6 % el año siguiente.Para la zona euro se prevé un avance económico modesto del 0,8 % en 2026 y del 1,2% en 2027, mientras que China vería su crecimiento descender al 4,4 % en 2026 y al 4,3 % en 2027, afectado por el fin de subsidios al consumo y el alza en los precios de importación de energía.El reto: Vigilancia monetaria y sostenibilidad fiscalLa OCDE subrayó en su informe que los bancos centrales deben permanecer vigilantes ante este escenario global para asegurar que las expectativas de inflación no se desanclen, advirtiendo que podrían ser necesarios ajustes en las tasas de interés si las presiones de precios se amplían.Por ahora, proyecta que en EE. UU. las tasas permanezcan sin cambios durante el resto de 2026 y 2027, debido a que la inflación subyacente seguirá por encima del objetivo y el crecimiento se mantendrá sólido, mientras tanto en Europa se espera un aumento modesto en el segundo trimestre de 2026 y en países emergentes, como Brasil y México, podrían bajar una vez que las presiones de la inflación se moderen.En lo fiscal, la OCDE resaltó que el margen de maniobra de los gobiernos es extremadamente limitado, con una deuda bruta que en la economía media del G20 ha aumentado cerca del 40 % del PIB desde 2007.De hecho, el informe destaca un aumento en la rentabilidad de los bonos soberanos a largo plazo en países como México, Sudáfrica, Canadá, Francia e Italia, lo que incrementa los riesgos fiscales.Los expertos del organismo recomiendan que cualquier apoyo estatal para mitigar el costo de la energía sea temporal, específico para los más vulnerables y que preserve los incentivos para el ahorro energético.Cormann enfatizó que la generación de energías renovables y la eficiencia energética son claves para reforzar la seguridad económica y potenciar la capacidad de respuesta ante futuras crisis de precios.El informe señala también que la economía global debe moverse hacia la reducción de barreras comerciales para impulsar la producción y hacia una menor dependencia de las importaciones de combustibles fósiles de regiones en conflicto. Además, advierte que es vital evitar restricciones a las exportaciones para no exacerbar la escasez de suministros.Finalmente, la OCDE advirtió que, si el cierre del Estrecho de Ormuz o de los centros de producción se prolonga, los efectos negativos sobre el crecimiento futuro y la inflación podrían ser aún más severos de lo proyectado.—