Vanguardia es una mujer de Clara de Frutos.El término Las Sinsombrero se ha convertido en los últimos años en una pieza clave para entender y reivindicar el papel de muchas mujeres en la cultura española del siglo XX. Su origen simbólico se remonta a una anécdota protagonizada por Maruja Mallo, Margarita Manso, Federico García Lorca y Salvador Dalí, quienes, en la Puerta del Sol, decidieron quitarse el sombrero en público como gesto de rebeldía. En aquel contexto, el sombrero no era un simple complemento, sino una norma social; prescindir de él suponía desafiar las convenciones establecidas y, en el caso de las mujeres, cuestionar directamente el papel tradicional que se les había asignado. El gesto, por tanto, fue profundamente provocador.Sin embargo, el término como tal no surgiría hasta 2015, con el documental Las Sinsombrero, dirigido por Tània Balló, que recupera esta anécdota para dar nombre a toda una constelación de creadoras olvidadas. Desde entonces, el concepto no ha dejado de difundirse y consolidarse en el discurso cultural, agrupando a figuras como Remedios Varo, María Teresa León, María Zambrano o Concha Méndez, entre muchas otras. La importancia del término es indiscutible: permite reivindicar la obra y la labor de artistas sistemáticamente invisibilizadas por el simple hecho de ser mujeres.Con este necesario preámbulo, se entiende mejor el alcance de Vanguardia es una mujer, una obra que se inscribe de lleno en esa cadena de reivindicaciones. Firmado por Clara de Frutos, el cómic se centra específicamente en la vida de Concha Méndez. Su punto de partida es tan bello como real: la nieta de una ya anciana y olvidada Concha Méndez decide conservar su memoria, grabando sus recuerdos para, más tarde, transcribirlos. De ese gesto nace un testimonio fundamental para recomponer el puzzle de la Generación del 27, en diálogo con unas memorias imprescindibles como Memorias habladas, memorias armadas.Aunque el relato de Clara de Frutos se centra en una figura concreta, lo cierto es que podría extrapolarse a muchas otras. La historia de Concha Méndez funciona como espejo de la experiencia de tantas mujeres con inquietudes artísticas e intelectuales que trataron de abrirse camino a principios del siglo XX en un entorno dominado por hombres. A lo largo de sus páginas asistimos a esa lucha constante: la oposición no solo de figuras masculinas, sino también, en ocasiones, de otras mujeres; y, al mismo tiempo, el nacimiento de una profunda camaradería entre creadoras que se reconocen iguales, conscientes de compartir obstáculos y aspiraciones.A pesar del desfile de personalidades, algo habitual en obras de corte biográfico, el cómic no se hace en absoluto pesado. Más bien al contrario, engancha desde la primera página, y lo consigue gracias a un guion sólido y a un apartado gráfico especialmente cuidado. El dibujo, de estilo acuarelado y lleno de dulzura, destaca por el uso de las paletas de color, combinando tonos cálidos y fríos con notable sensibilidad. A ello se suman viñetas de gran tamaño, de una belleza extraordinaria, que remiten lejanamente a ciertas resonancias surrealistas, reforzando así la dimensión emocional del relato.En lo narrativo, resulta especialmente interesante el uso de saltos constantes entre pasado y presente. Es en este último donde la nieta entrevista a su abuela, y donde se pone de manifiesto que, incluso décadas después, persisten reticencias a reconocer el papel histórico de las mujeres y la calidad de sus obras. Este contraste subraya una idea clave: el paso del tiempo no ha borrado del todo las inercias de desigualdad, y aún queda camino por recorrer.En definitiva, Vanguardia es una mujer no solo es una obra necesaria, sino también profundamente disfrutable. Su lectura se convierte en un acto de memoria y de justicia, una invitación a redescubrir a figuras que nada tienen que envidiar a sus coetáneos masculinos. Obras como esta no solo deben existir, sino que deben leerse, difundirse y formar parte activa de un proceso de revisión histórica que, todavía hoy, sigue siendo imprescindible.The post Vanguardia es una mujer, de Clara de Frutos appeared first on La piedra de Sísifo.