La peor extinción de la historia de la Tierra no convirtió el océano en un páramo vacío como creíamos. Un nuevo estudio muestra que, incluso tras perder al 90% de las especies, la vida marina conservó suficientes piezas como para empezar de nuevo

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El colapso del final del Pérmico fue tan devastador que parecía imposible que algo complejo sobreviviera. Pero los nuevos datos sugieren que la vida no tuvo que reconstruirse desde cero: algunos engranajes esenciales siguieron funcionando bajo el caos.