Tengo comprobado que una persona que utiliza X no es la misma persona cuando no utiliza X. De hecho, se podría decir que en X se disfrazan. No sé muy bien qué es lo que pasa cuando el dedo abre la aplicación en su pantalla, pero generalmente se vuelve mucho más gilipollas. Aunque puede que esa sea precisamente la esencia del carácter del usuario, que encuentra en el pajarito, hoy reconvertido en equis, la coartada perfecta para mostrarse tal cual es sin las incomodidades de la decencia. Es como si al abrir ese mundo virtual de enlaces y comentarios, el otrora llamado tuitero medio dejara de serlo para convertirse en activista de la broma fácil y el oportunismo de corral.... Ver Más