Exploraban el fondo marino frente a Nueva York y se toparon con algo que parecía imposible. Había un gigantesco depósito de agua dulce oculto bajo el océano capaz de abastecer una megaciudad durante siglos

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Lo que comenzó como una campaña científica en el Atlántico terminó confirmando una de las anomalías geológicas más sorprendentes de la costa este de Estados Unidos. Bajo el lecho marino permanecía sellado un enorme reservorio de agua dulce formado hace miles de años.