James Mill (Fuente).El filósofo escocés James Mill decidió que iba a convertir a su hijo en un genio intelectual, así que lo sometió a una rigurosa educación desde muy temprana edad. Su proyecto educativo, que estaba muy influido por su amigo y mentor, el filósofo utilitarista Jeremy Bentham, tenía como objetivo formar a su hijo como un pensador utilitarista perfecto, capaz de continuar y desarrollar ese movimiento filosófico. Su hijo, el filósofo John Stuart Mill, describió ese método extremadamente precoz y exigente en su Autobiografía, publicada póstumamente en 1873, con las siguientes palabras:«No tengo recuerdo alguno del momento en que empecé a aprender griego; me han dicho que fue cuando tenía tres años. Mi recuerdo más temprano sobre el tema es el de memorizar lo que mi padre llamaba vocables, es decir, listas de palabras griegas comunes con su significado en inglés, que él escribía para mí en tarjetas. De gramática, hasta algunos años después, no aprendí más que las flexiones de los sustantivos y los verbos; pero, después de un curso de vocables, pasé inmediatamente a la traducción; y recuerdo vagamente haber leído las Fábulas de Esopo, el primer libro griego que leí. La Anábasis, que recuerdo mejor, fue el segundo.»No aprendí latín hasta cumplir ocho años. Para entonces ya había leído, bajo la enseñanza de mi padre, a varios autores de prosa griega, entre los cuales recuerdo todo Heródoto, y de Jenofonte la Ciropedia y los Recuerdos de Sócrates; algunas de las Vidas de los filósofos de Diógenes Laercio; parte de Luciano, y de Isócrates Ad Demonicum y Ad Nicoclem. También leí, en 1813, los seis primeros diálogos (según el orden habitual) de Platón, desde el Eutifrón hasta el Teeteto, inclusive; este último diálogo, me atrevo a pensar, habría sido mejor omitirlo, pues me era totalmente imposible comprenderlo.John Stuart Mill (Fuente).»Pero mi padre, en toda su enseñanza, me exigía no solo el máximo de lo que yo podía hacer, sino también mucho de lo que de ningún modo habría podido hacer. Lo que él mismo estaba dispuesto a soportar por el bien de mi instrucción puede juzgarse por el hecho de que yo preparaba todas mis lecciones de griego en la misma habitación y en la misma mesa en la que él estaba escribiendo; y como en aquellos tiempos no había léxicos griego-inglés, y yo no podía hacer más uso de un léxico griego-latín del que puede hacerse sin haber empezado aún a aprender latín, me veía obligado a recurrir a él para conocer el significado de cada palabra que no entendía. Esta interrupción constante, que él —uno de los hombres más impacientes— soportaba, no le impidió escribir, en medio de esas interrupciones, varios volúmenes de su Historia y todo lo demás que tenía que escribir durante aquellos años.»Teniendo en cuenta que John Stuart Mill fue descrito por la Enciclopedia de Filosofía de Stanford como «el filósofo de habla inglesa más influyente del siglo XIX», parece que el plan de su padre funcionó. Sin embargo, este impresionante experimento intelectual también dejó secuelas psicológicas en Mill, que sufrió una grave depresión a los veinte años. Él mismo lo describe también en su Autobiografía. Se hizo la siguiente pregunta: Si todas las reformas sociales que deseas se lograran mañana, ¿serías feliz? Al dar una respuesta negativa, se dio cuenta de que había sido educado para pensar, no para sentir, y esto lo sumió en una crisis existencial profunda.¿Cómo logró salir de esa crisis? Pues en gran medida, gracias al arte, y en concreto a la poesía romántica, especialmente a la de William Wordsworth. Su relación, por otra parte, con Harriet Taylor Mill, influyó enormemente en su pensamiento y a partir de ahí su pensamiento filosófico cambió, abandonando el utilitarismo rígido de Bentham y volviéndose más humano y complejo.____________________________________________________________________________________________ No olvides que puedes seguirnos en Facebook.The post ¿Hasta qué punto puede fabricarse el genio con el sistema educativo adecuado? appeared first on La piedra de Sísifo.