Anthony D. Smith, uno de los clásicos en el estudio de los nacionalismos, señala que la invención y construcción de un nacionalismo se consigue manipulando y mitificando la historia al tiempo que se universalizan determinados elementos, reales o ficticios, de orden local, comarcal o regional. Así, de esta manera, se convierte la nación en un discurso que recitar formado por imágenes y representaciones simbólicas ('La identidad nacional', 1997). La invención de la nación catalana -a la manera del romanticismo alemán- data de la segunda mitad del XIX y se consolida en las primeras décadas del XX. Podríamos hablar, por ejemplo, de un clásico como el folclorista Valeri Serra i Boldú y su 'In nomine patris' (1928) que sostiene que «Cataluña,... Ver Más