OpenAI cancela indefinidamente el 'modo adulto' de ChatGPT: adicción emocional y acceso de menores, los riesgos que lo han frenado

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Sam Altman prometió hace unos meses que su chatbot estrella empezaría a tratar a los usuarios mayores de edad como verdaderos adultos. Esa idea acaba de irse directamente a la basura, ya que OpenAI cancela indefinidamente el modo adulto de ChatGPT al no poder garantizar un entorno seguro para menores.Revisando la exclusiva original del Financial Times que luego ha matizado engadget, el problema principal reside en el sistema encargado de verificar los años del usuario. Los ingenieros han comprobado que la herramienta de edad falla en más del diez por ciento de los casos, un margen inaceptable de error.El miedo a los tribunales frena el negocio del erotismo virtualEquivocarse con los chavales es algo que aterroriza a la cúpula directiva. Ya vimos cómo la compañía tuvo que crear controles parentales tras una tragedia reciente, dejando claro que la empresa teme nuevas demandas por suicidios adolescentes si lanza un chat sin filtros con una precisión de bloqueo tan baja.Dentro de las propias oficinas llevan semanas viviendo un debate interno bastante tenso. Desde el pasado enero circulaban rumores sobre problemas graves para detectar quién escribía realmente, provocando que el consejo asesor de bienestar advirtiera del enorme peligro de convertir a la máquina en un terapeuta sexual para los jóvenes.La bronca llegó al punto de cobrarse víctimas en la zona noble de las oficinas. Aunque intentaron camuflarlo bajo otros pretextos legales, la directiva de producto fue despedida tras oponerse al lanzamiento, una decisión que demostró al resto de la plantilla que la tecnología simplemente no estaba lista todavía.Renunciar a este sector significa dejar mucho dinero sobre la mesa y cederle terreno a rivales que no tienen escrúpulos. Sin embargo, prefieren mantener una reputación limpia frente a sus inversores antes que acabar como la inteligencia artificial de Elon Musk, denunciada por generar imágenes sexuales sin ningún tipo de consentimiento.Evitar el formato de vídeo y limitar la función a solo texto tampoco sirvió para calmar los ánimos de los psicólogos asesores. Finalmente, la orden final ha sido paralizar todo el desarrollo, obligando a los algoritmos a recordar a los usuarios que apaguen la pantalla y busquen relaciones humanas reales.