Edición original:End of Life #1 (DC Comics, 2026)Guion: Kyle SparksDibujo: Steve PughEntintado: Steve PughColor: Chris O’HalloranFormato: Grapa. 24 páginas. 3,99$Deconstrucción del imbécil ultraviolento«You’re king asshole, boy.»Este 2026 ha supuesto el regreso del legendario sello Vertigo. DC anunció y ha publicado tres colecciones para dar el pistoletazo de salida: Bleeding Hearts, The Peril of the Brutal Dark: An Ezra Cain Mistery y End of Life, la que hoy reseñamos.Vertigo, está tan dicho que ya da corte, se inició a partir de la iniciativa de Karen Berger cuando este atrajo el talentazo descomunal que llegó a DC desde Britania. Moore, Gaiman, Morrison, Milligan…El sello tenía un sabor brit, urbano, oscuro, underground… muy propio, muy determinado, a pesar de la diferencia de los autores entre sí, de los estilos fuertemente personales y las ganas que tenían de experimentar, mezclar y bastardear.La línea mutó adaptándose a los tiempos, incorporando nuevos autores, talentos con fuerte sabor independiente, metiendo en la mezcla géneros como el humor, el western, noir urbano, sufrió la influencia del boom de las series televisivas, el 11S… vinieron el Predicador, 100 balas, Scalped, Y el Último Hombre… siempre buscando la calidad y el vanguardismo, nuevos temas, nuevas narrativas…En una de las muchas redefiniciones de DC, Vertigo cerró. Más adelante abrió un nuevo sello: Black Label. Maneras de Vertigo con superhéroes más convencionales. Autores de calidad (dibujantes de calidad), libertad estilística y de vínculos con la continuidad, a veces.Pero todo vuelve en este medio que parece construido en espiral y la DC de Javins que está cosechando unos años fabulosos, quería incorporar a su catálogo el sello legendario.Sin embargo… la oscuridad, el terror, la fantasia brit, la humedad y la madurez de los primeros Vertigo se han visto aquí sustituidos por … el humor.Sobre todo, en el caso de Bleeding Hearts y en el que nos ocupa. (sí, ya se que ya hubo «humor» en Vertifo en estapas anteriores pero aquí hablamos de dos de tres colecciones)Kyle Sparks y Steve Pugh son los autores de la miniserie Black Label sobre el Pacificador. Una colección “influida” por la serie de HBO sobre el ex de la Charlton. Quien la haya visto y “disfrutado”, sabrá que el producto televisivo perpetrado por James Gunn es una comedia ultraviolenta.Decir comedia no es decir mucho. Hay muchos tipos de humor. En estos tiempos, hay una cierta tendencia a abusar de un tipo de humor, el humor tonto podríamos decir, con respeto. Se trata de un estilo de comedia que basa buena parte de sus chistes en la estupidez de los protagonistas.Este es el tono de Peacemaker, de la miniserie de Sparks y Pugh sobre el personaje… y del cómic que nos ocupa.Tenemos un hitman (un asesino a sueldo), Eddie Stallion que, a pesar de su capacidad para la destrucción y el crimen, es… un imbécil.Presumido, hortera, precipitado y caprichoso, Eddie sirve para criticar la violencia, los violentos… y una vez lo definen como estúpido… nos permite criticar todo lo demás. En este primer número vemos como se mete de cabeza en un atraco que sale mal por tratarse del robo al líder de un tipo de logia masónica (a la que pertenece el propio Eddie). Éste decide sabotear el plan una vez está inmerso en él, al darse cuenta de que la banda de ladrones está metiendo la pata.Eddie huye temiendo las consecuencias. Se refugia en casa de su padre. Ambos tienen mala relación, llena de reproches, incomunicación, malos entendidos, gritos, insultos… el padre nos deja a las claras la clase de persona que es Eddie. Un imbécil que relativiza la muerte y la violencia.Se trata de un número de presentación, pero tenemos muchas cosas. Algunas algo tópicas, como el amor de infancia de Eddie, una enfermera al cuidado de su padre moribundo. Ella cuida a los enfermos terminales, Eddie es un “acelerador de procesos terminales”.Sparks nos dibuja el pasado del protagonista con maestría, en pinceladas precisas y rápidas, también expone la subtrama de un autor (Richard Smiley) de tiras comics multimillonario pero cancelado por ser un adorador del nazismo. Parte de la acción transcurre en un parque de atracciones de Pluto (el personaje de Smiley) abandonado. Vemos una divertida página de un cómic de Pluto con autores reales en los créditos como Sandoval o Martínez Bueno (ambos colaboran con dos espectaculares portadas alternativas, la de Sandoval es la que encabeza esta reseña).El problema con la trama, es el que hemos comentado, uno no puede sentirse cercano, ni identificado, ni empatizar con un asesino presumido e imbécil. Stallion no tiene el carisma ni la gracia de Groo. El comic está bien, tira, pasan cosas, hay curiosidades… pero el protagonista molesta, estorba. A pesar de que valoramos el tipo de crítica que subyace en el propio personaje.Por otra parte, Pugh, el compinche de Sparks, hace una exhibición de su estilo caricaturesco, detallado y dinámico. Uno no puede evitar maravillarse de la capacidad de hacer que casi cada viñeta sea perfecta y coherente, con el mismo estilo, el mismo nivel de detalle, la naturalidad postural, la expresividad de los personajes.Pugh nos gusta y se gusta. Se recrea en los rostros, la comunicación no verbal, el movimiento y los detalles con su estilo ampuloso, con el volumen de sus personajes… pero es inevitablemente un estilo humorístico, más cercano a MAD Magazine que a Vertigo. A veces, los guiones tienen un nivel de humor por debajo de lo que sugiere Pugh. Quizás sea algo cultural, el humor gráfico es muy voluble en función del contexto.Hay bastante crítica subterránea incluso política vinculada a los tiempos que nos ocupan. Habrá quien no la quiera ver, quien crea que los comics solo son comics y que no hablan más que de los que nos interesa (o lo que tenemos capacidad para comprender): mamporros y músculos a punto de estallar. Pero la sátira es tan evidente que no deja lugar a dudas.Como conclusión, el cómic es un interesante punto de partida, pero chirría un poco como cómic Vertigo, tiene aspectos que parecen ya conocidos (por el tono recuerda a The Fix). Sin embargo, es apenas un número uno, necesitamos leer un poco más para ver que nos depara más adelante.(nos tememos cierta redención y humanismo en el héroe)Uno ve ese sello en la portada y espera encontrarse otra cosa.Lo mejor• Steve Pugh.• Este número uno ha sido un pelotazo en USA.• Que DC continue «mojándose» en temas políticos y sociales.Lo peor• Bastantes lugares comunes.• Eddie Stallion no es un protagonista especialmente carismático.