Cuando Leopoldo López (Caracas, 54 años) estaba recluido en la cárcel de Ramo Verde, tenía una fantasía recurrente. “En algún momento esa mazmorra tendría que convertirse en un museo de la memoria”, recuerda el dirigente opositor venezolano, que pasó más de tres años en esa prisión acusado de alentar las protestas de 2014 contra el Gobierno de Nicolás Maduro. Más de una década después, cree que ese momento se acerca, aunque el proceso de transición que comenzó el pasado 3 de enero con la captura de Nicolás Maduro todavía está en ciernes. Seguir leyendo