El acuerdo comercial entre la Unión Europea y Australia se ha alcanzado en ocho años, un tiempo bastante corto si se tiene en cuenta lo que tardaron en cerrarse los pactos con Mercosur (más de 28 años) o con la India (cerca de 20 años). Y eso que en este tiempo se han cruzado contratiempos —la pandemia y la crisis diplomática que abrió Camberra al cancelar la compra de submarinos nucleares a Francia— que podrían haber hecho descarrilar una negociación muy complicada porque tocaba un punto neurálgico en las relaciones comerciales de las dos partes: el sector agrícola. Australia es el segundo exportador de carne de vacuno del mundo y el primero de ovino. Así que entrar en el mercado europeo es importante para esta potencia ganadera; como lo es para la UE asegurarse el acceso a materias primas críticas australianas y, a la larga, poder reducir la dependencia de China. Seguir leyendo