Los domingos también, de Juan Berrio

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Edición original: Los domingos también (Salamandra Graphics, 2026)Guion: Juan BerrioDibujo: Juan BerrioColor: Juan BerrioCompuesto: La Salita GráficaFormato y precio: Cartoné. 112 páginas. 24,95€La cotidianidad del amor.«Esto del amor no tiene mérito. Yo no he tenido que hacer nada enamorarme de ti, y tampoco he hecho nada para que te enamoras de mí.»Es difícil discernir si es por inmediatez de las redes sociales o la velocidad con la que todo transcurre, pero parece que todos tenemos la sensación de vivir en un mundo hiperbólico donde todo tiene que ser exagerado y espectacular. Sin embargo, todo suele resultar una pura fachada vacía e impostada. Parece que estamos perdiendo de vista esas pequeñas cosas que realmente hacen que la vida merezca la pena. Un paso por el parque, un encuentro casual en las escaleras, ese momento mágico en medio de una conversación aparentemente banal, un intercambio de miradas… Un montón de momentos que no se pueden planificar porque hay que vivirlos y tampoco no dan likes en ninguna red social. Con esos momentos lleva años deleitándonos en sus cómics Juan Berrio (Valladolid, 1964) y son los que nos encontramos en Los domingos también su cómic recientemente editado por Salamandra Graphic que para celebrarlo también se ha encargo de hacer una nueva edición de la espléndida Miércoles que fue la ganadora del Premio Internacional Fnac-Sins entido de novela gráfica del 2012. En ambas podemos descubrir a un autor capaz de mostrarnos con ternura y humor con lo cotidiano es lo realmente extraordinario y lo que importa de la vida como también podíamos ver otras obras suyas como El niño que (Nuevo Nueve) o Siete sitios sin ti (Dibbuks).Los domingos también nos cuenta la historia de amor de Tristan –lo hemos comprobado y no es nuestro querido compañero, pero bien pudiera ser ya que ambos compartan muchas cosas, la principal ser excelentes personas- y Claudia, pero con un esquema que no tiene nada que ver con el típico chico conoce chica, chico pierde chica y chico recupera chica con un gran gesto romántico. Un esquema habitual en innumerables comedias románticas con algunas variaciones como algún triángulo amoroso -aquí si hay un tercer protagonista, pero muy alejado de cualquier cliché-. Pero esas son historias que con solo ver el tráiler o leer el argumento ya sabes al dedillo todo lo que va a suceder. Pero el amor real y sano no suele ser así, tampoco tiene nada que ver con ese exceso de ímpetu y drama que vemos en muchos cómics y mangas que tienen mucho más de culebrón que de parecido con la realidad. Y es que estamos ante una historia que desborda humanidad, humor, bondad y ternura, algo muy reconfortante en estos tiempos tan sombríos en los que vivimos. A lo largo de las páginas del cómic Berrio nos cuenta con su habitual delicadeza los primeros momentos de la relación de la pareja, desde que se conocen un domingo hasta que comienzan a convivir permitiéndonos ver cómo se forma el vínculo entre los dos. Una historia de amor que surge de manera natural y se desarrolla sin ninguna estridencia contada a través de episodios de dos páginas. En muchas ocasiones nos encontramos ante historias formadas por una única viñeta a doble página en la que vemos toda la pericia del autor en el manejo del tiempo y el entorno usando la perspectiva como una herramienta narrativa envidiable para guiar la lectura. Y es que, aunque la obra tiene varios escenarios, el edificio con balcones de patio de corrala en el que viven ambos en mucho más que un simple lugar ya que sirve para condicionar la historia y los encuentros entre los protagonistas. Como es habitual se trata de espacios arquitectónicos muy bien resueltos y diseñados, no en vano el vallisoletano es arquitecto de formación. A diferencia de obras autores sus edificios combinan a la perfección con los personajes y es que todo el dibujo está lleno de líneas elegantes, precisas y claras. Al igual que sucede con el guion la sencillez hace que el conjunto sea mucho mayor que en obras más recargadas. Pero esa aparente sencillez no esconde que estamos ante una obra donde cada detalle narrativo ha sido medido al milímetro.Esas historias breves y llenas de naturalidad que, seguramente transcurran todas en domingos, funcionan de forma independiente, pero van tejiendo una mucho mayor, la de Tristan y Claudia. Una estructura que podría parecer ideada para publicar de forma serializada, pero que leída del tirón funciona perfectamente puesto que en ningún momento se tiene la sensación de estar ante una formula rígida gracias a que no cae en las repeticiones ni a nivel argumental ni de estructura de página. Algo a lo que contribuyen enormemente otros personajes de la obra como Tibur, Cálpur y sobre todo Doña Dora que sirve como contrapunto al resto de personajes que, como es ya marca de fábrica de Berrio, son muy buenas personas sin maldad, ni ironía con un punto casi de ingenuidad. Ella es el ancla a una realidad que no es tan idílica como en momento que están viviendo los personajes, pero en ligar de ser alguien odiosa por algunas de las cosas que hace y dice resulta entrañable.En este cómic Berrio consigue algo muy difícil como es hacer que la historia tenga un gran equilibrio entre ternura y humor. Un humor que en su mayoría es blanco, pero donde el vallisoletano aprovecha muchas veces para reírse de sí mismo como autor y proponernos un juego en el que los personajes por momento son conscientes de serlo rompiendo la cuarta pared. Un recurso que sirve para restar cualquier atisbo de solemnidad y dramatismo a una historia que ni los tiene ni los necesita.Con Los domingos también Juan Berrio nos ofrece uno de esos cómics que nos arrullan y hacen que los leamos con una sonrisa que no se nos va hasta un buen rato después de acabar la lectura. Una historia tierna y llena de sutiles matices que nos recuerda que el amor se construye y se ofrece a través de gestos pequeños, donde importa mucho más los cómos que los qués. Una lectura a la que volver cuando tienes un mal día para que te caliente el corazón.Lo mejor• La sutileza y ternura con la que Berrio cuenta todas sus historias.• Las páginas dobles.• El equilibrio entre el humor y el amor.Lo peor• Que la rapidez que demanda el entorno nos impida disfrutar de esos pequeños momentos que son los más importantes.