Instagram y YouTube tendrán que pagar millones a una joven por arruinar su salud mental

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En un veredicto histórico, Instagram y YouTube tendrán que pagar millones de dólares a una joven de 20 años por arruinar su salud mental. En el marco de un juicio ante un tribunal californiano, el jurado determinó que la red social de Meta y la plataforma de vídeos de Google fueron negligentes en el diseño de sus respectivas aplicaciones, creando elementos adictivos que afectaron el bienestar de la demandante.El caso es trascendental, sin dudas, porque sienta un precedente de cara a miles de otras demandas que ya existen contra estas plataformas por cuestiones vinculadas con el impacto de su diseño adictivo sobre la salud mental de adolescentes y jóvenes.En tal sentido, Meta y Google tendrán que desembolsar 3 millones de dólares para indemnizar a la joven, identificada como Kaley o por sus iniciales K. G. M., por cuestiones de privacidad. El monto en cuestión es una compensación por daños y perjuicios, de los cuales la casa matriz de Instagram tendrá que afrontar el 70 %, mientras que el 30 % restante deberá ser pagado por la plataforma responsable de YouTube.El trabajo del jurado en el juicio de Kaley contra Instagram y YouTube todavía no ha terminado. Según reporta The New York Times, van a continuar las deliberaciones respecto de cuánto tendrán que pagar las empresas como compensación punitiva por fraude o dolo.Lo crucial de este caso no es el monto en sí mismo, puesto que 3 millones de dólares no representan nada a Meta o Google. Lo que en verdad importa es el precedente que sienta el veredicto, pues avala muchas otras denuncias contra servicios como Instagram y YouTube por afectar negativamente (o directamente causar daño) a las personas.Instagram y YouTube, culpables de negligencia por diseñar sus apps para ser adictivasLa demanda original de Kaley no apuntaba solamente contra Instagram y YouTube, sino también contra TikTok y Snapchat. No obstante, las dos últimas alcanzaron un acuerdo extrajudicial. El juicio contra las primeras resultó histórico porque por primera vez se habilitó la discusión sobre la responsabilidad de las tecnológicas a la hora de desarrollar métodos de distribución y masificación del contenido.Como indicamos oportunamente, el juicio no debatía si las plataformas involucradas eran adictivas, sino si habían sido diseñadas intencionalmente para ser adictivas. El testimonio de Kaley es solo uno de miles que apuntan contra Instagram, YouTube y otras por generar una dependencia tal que impacta sobre su salud mental.La joven protagonista de la demanda aseveró haber comenzado usar YouTube a los 6 años, quedando "enganchada" con su función de reproducción automática de vídeos. En tanto que dijo haber empezado a interactuar con Instagram a los 9, cuando las políticas del servicio impiden su uso a menores de 13 años. No obstante, sostuvo que en ningún momento Meta le impidió seguir usando su cuenta.La adicción a Instagram llegó a un nivel tan alto que la joven reconoció haber llegado a pasar 16 horas de un solo día en la red social. Un consumo compulsivo que derivó en trastornos de ansiedad, depresión, trastorno dismórfico corporal y daños físicos.Desde Meta y Google le manifestaron a CNBC su desacuerdo con el veredicto. La casa matriz de Instagram indicó que estaba analizando sus opciones legales, mientras que la de YouTube fue más directa y confirmó su plan de apelar. "Este caso malinterpreta a YouTube, que es una plataforma de streaming construida de forma responsable, no una red social", indicaron los de Mountain View.Seguir leyendo: Instagram y YouTube tendrán que pagar millones a una joven por arruinar su salud mental