Quien ha sufrido una migraña sabe perfectamente que no es «un simple dolor de cabeza». No es esa molestia pasajera que se alivia con un descanso de cinco minutos, sino que es un proceso invasivo que, en muchos casos, obliga a dejarlo todo, apagar las luces y esperar a que pase la tormenta. Pero, ¿por qué a algunas personas les ocurre constantemente y a otras no? ¿Tiene algo que ver lo que cenamos anoche? El doctor Juan Manuel Ceballos, neurólogo del Hospital Centro de Andalucía, ha habla sobre este tema en un vídeo reciente que ha subido el centro a sus redes sociales. Y es que, según el experto, la migraña no solo se trata con pastillas , sino también entendiendo qué factores de nuestro día a día están «invitando» al dolor a aparecer. A veces tendemos a meter todos los dolores de cabeza en el mismo saco, pero el doctor Ceballos marca una diferencia muy clara. La migraña es un tipo de cefalea que limita seriamente la calidad de vida. No viene sola, sino que suele llegar acompañada de síntomas que la hacen inconfundible y mucho más dura de llevar. Según explica el neurólogo, es muy frecuente que aparezca la fotofobia (esa hipersensibilidad insoportable a la luz) y la sonofobia (cuando cualquier ruido, por pequeño que sea, parece un martillazo). Además, el cuadro suele completarse con náuseas y vómitos . «Es un dolor que en la mayoría de los casos es muy intenso y precisa de un tratamiento en el momento para intentar acortar la crisis al mínimo tiempo», señala el especialista. Uno de los puntos más interesantes que destaca el doctor Ceballos es la relación directa entre lo que comemos y la frecuencia de las crisis. Existen ciertos alimentos que contienen sustancias químicas capaces de dilatar los vasos sanguíneos o excitar el sistema nervioso, actuando como el «interruptor» que enciende la migraña. El neurólogo pone el foco en tres alimentos muy comunes que actúan como detonantes: La recomendación del doctor pasa por ajustar la dieta . No se trata de prohibir por prohibir, sino de valorar si el hecho de suprimir ciertos nutrientes de la dieta puede ayudar a que las crisis dejen de ser tan recurrentes. Pero no todo es lo que comemos. El doctor Ceballos insiste en que el cerebro migrañoso es un cerebro que ama la rutina y odia los cambios bruscos. Por eso, existen dos pilares fundamentales que funcionan como un tratamiento preventivo natural: el ejercicio físico y el sueño . Mantener unos buenos hábitos de descanso (dormir las horas necesarias y siempre a las mismas horas) ayuda a estabilizar el sistema nervioso. Si a esto le sumamos una actividad física regular, estamos construyendo una barrera natural contra el dolor. «El ejercicio físico es fundamental», afirma el neurólogo, ya que ayuda a liberar endorfinas que actúan como analgésicos naturales del cuerpo. ¿Significa esto que si como bien y hago deporte ya no necesito médicos? No necesariamente. El doctor Ceballos aclara que hoy en día existe un «gran arsenal terapéutico» para ayudar a los pacientes. La medicina hoy en día ofrece dos formas de atacar el problema En definitiva, convivir con la migraña no tiene por qué ser una batalla perdida. Como bien apunta el doctor Juan Manuel Ceballos, la clave está en combinar los tratamientos médicos con un mayor conocimiento de nuestro propio cuerpo. Identificar si ese trozo de queso viejo o esa copa de vino tinto son los «culpables» de tu próximo ataque es el primer paso para mejorar tus problemas de migraña.