Blue Origin quiere un centro de datos en órbita con 50,000 satélites

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La empresa espacial de Jeff Bezos acaba de presentar una solicitud ante la FCC para lanzar más de 50,000 satélites que funcionarían como un enorme centro de datos en órbita. El proyecto se llama «Project Sunrise», y la idea es tan ambiciosa que merece un momento para asimilar.Sí, leíste bien. Cincuenta mil satélites. No para internet ni para GPS — sino para procesar datos desde el espacio.¿Para qué sirve un centro de datos en órbita?Piénsalo así. Hoy en día, los centros de datos terrestres consumen cantidades enormes de energía y agua. Mucha agua.El simple hecho de enfriar los servidores donde corren herramientas de inteligencia artificial — como los modelos que todos usamos a diario — representa una presión brutal sobre recursos naturales y comunidades enteras.La apuesta de Blue Origin es mover ese trabajo pesado al espacio. Allá arriba, la energía solar es abundante y gratuita. Las regulaciones son mucho más laxas. Y, en teoría, puedes escalar sin preocuparte tanto por el impacto ambiental inmediato.Suena casi utópico, ¿verdad? Pues bien, no es una idea tan descabellada — aunque tampoco es sencilla.No están solos en esta carreraBlue Origin no es la única empresa con los ojos puestos en las estrellas para este fin. SpaceX ya solicitó permiso para lanzar nada menos que un millón de satélites con funciones de centro de datos distribuido.La startup Starcloud también tiene sobre la mesa una propuesta para 60,000 naves. Y Google — sí, Google — trabaja en su propio concepto llamado Project Suncatcher, con planes de lanzar satélites de demostración junto a Planet Labs.Claramente, algo está pasando. La industria tecnológica está apostando muy fuerte a que el futuro de la computación no está en tierra firme.El reto real — y es enormeAquí viene la parte que a veces se omite en los titulares entusiastas. Los desafíos técnicos y económicos son considerables.Primero, enfriar procesadores en el vacío del espacio no es trivial — nada de lo que funciona en la Tierra aplica de la misma manera.Segundo, comunicar satélites entre sí con láseres de alta potencia requiere tecnología que todavía necesita abaratarse muchísimo.Y tercero — quizás lo más crítico — los chips avanzados de inteligencia artificial no están diseñados para operar en ambientes de alta radiación. Determinar qué tan bien aguantan es todavía un área de investigación activa.El costo de lanzar todo ese hardware al espacio también es un factor decisivo. La gran esperanza de la industria es el cohete Starship de SpaceX, que podría reducir drásticamente el precio por kilogramo lanzado a órbita — aunque aún está en desarrollo.La carta que podría cambiarle el juego a Blue OriginAquí hay algo interesante. Blue Origin ha sido durante años la empresa espacial que siempre llegó un paso atrás de SpaceX. Pero su cohete New Glenn — que voló por primera vez el año pasado — es uno de los vehículos de lanzamiento más poderosos en operación hoy en el mundo.Si logra operarlo de forma recurrente y reutilizable, Blue Origin podría replicar exactamente la ventaja que le dio a SpaceX el control de toda su cadena de producción con Starlink. La integración vertical es una palanca enorme en este negocio — y Bezos lo sabe.El espacio también tiene sus límitesNo todo es optimismo, claro. Las órbitas bajas terrestres ya están bastante congestionadas. Agregar decenas o cientos de miles de satélites nuevos aumenta el riesgo de colisiones — un problema que la comunidad científica ya toma muy en serio.Y hay algo más que preocupa a los investigadores. Cuando los satélites envejecen, la práctica habitual es dejarlos reentrar a la atmósfera, donde se queman. Hacer eso con miles de satélites simultáneamente podría afectar la química de la atmósfera superior — y posiblemente dañar la capa de ozono.Son advertencias que no se pueden ignorar.Fuente: TechCrunchThe post Blue Origin quiere un centro de datos en órbita con 50,000 satélites first appeared on PasionMóvil.