La mañana del Domingo de Ramos en Jerusalén suele oler a incienso y a ramas de olivo batidas por el viento. Sin embargo, este domingo, lo que se respiraba era el aire gélido de un veto. En un gesto inédito y rompedor con los delicados equilibrios con la comunidad cristiana, la liturgia de la Pasión se quedó huérfana. La policía israelí impidió el paso al cardenal Pierbattista Pizzaballa y al Custodio de Tierra Santa, Francesco Ielpo, cuando se dirigían de forma privada y sin pompa alguna a celebrar la misa en el Santo Sepulcro, según han denunciado.Seguir leyendo....