Esperamos confiados en el Señor; él es nuestro socorro y nuestro escudo. En él se regocija nuestro corazón, porque confiamos en su santo nombre. Que tu gran amor, Señor, nos acompañe, tal como lo esperamos de ti. Salmo 33:20-22 Señor Dios, te damos gracias por haberte manifestado en este mundo lleno de pecado, necesidad y opresión. Te damos gracias que podamos gozarnos en todo lo que has hecho, antes y después de la venida de Jesucristo, nuestro Salvador en todo. A ti sea la alabanza y el agradecimiento. Nuestros corazones saltan de alegría por ti y por tus obras. Concédenos ser fieles hasta el final, victoriosos en todas las cosas por medio de tu Espíritu, quien nos ayuda y bendice en nuestro camino. Concede tu ayuda a todos los que te invocan y a quienes anhelan regocijarse en ti. Amén. Artículos recientes de Plough Laura E. Richards La llegada del rey En este cuento para la Pascua, unos niños se preparan para la llegada de un rey y reciben a alguien muy diferente. Leer Luke Brueggemeyer ¿Por qué matamos a Jesús? Y, ¿por qué no podemos responderle cuándo nos hace esta pregunta? Leer