La Semana Santa es una de las transferencias de valor más magnánimas que se conocen en esta España del subsidio y la regalía. Casi un milagro en una sociedad tendente al individualismo, la del «ande yo caliente» y el «yo a lo mío». La gente regala a la gente el gran espectáculo de las imágenes por calles y plazas que, convertido en reclamo, obra el prodigio: millones de euros generados mediante un engranaje consistente en crear belleza para el disfrute común; para que los hoteles vendan habitaciones, los restaurantes menús y los almendreros, almendras. Ingentes sumas de IVA engrosarán las arcas públicas en consecuencia. Y todo gracias al esfuerzo de quienes la hacen posible. Unos la fabrican y todos la... Ver Más