Pasamos siglos intentando que las máquinas no se rompieran. Ahora estamos enseñándoles a notar cuándo se dañan, a reaccionar en tiempo real y a comportarse como si tuvieran un cuerpo propio

Wait 5 sec.

La robótica está entrando en una etapa mucho más extraña que la simple automatización. Un nuevo desarrollo en piel artificial permite que las máquinas detecten daños físicos y respondan a ellos, acercándolas por primera vez a una forma rudimentaria de sensibilidad corporal.