Basta con levantar la vista al cielo del hemisferio norte en cualquier noche despejada para toparnos con ella. Ahí está, inmutable y brillante, en el mismo centro de la inconfundible 'W' que dibuja la constelación de Casiopea. Y eso es, precisamente, lo que generaciones de astrofísicos de todo el mundo llevan décadas haciendo: mirarla fijamente, rascándose la cabeza ante un enigma que parecía burlarse de las leyes de la física. Durante más de medio siglo, en efecto, la estrella Gamma Cassiopeiae (o simplemente γ Cas) se ha reído de los modelos teóricos, escupiendo al espacio una cantidad de rayos X de una intensidad y temperatura que resultan, sencillamente, imposibles para una estrella de sus características. Era el 'bicho raro' de... Ver Más