Dos destructores de 13.200 toneladas y 112 misiles: China ensaya con su armada frente a Taiwán

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En marzo de 2026, dos destructores de clase Renhai de la Marina china ejecutaron maniobras tácticas en aguas cercanas a Taiwán que pusieron de manifiesto el alcance de las capacidades militares navales de Pekín. El Dongguan, casco número 109, y el Anqing, casco número 110, con un desplazamiento de 13.200 toneladas cada uno, protagonizaron ejercicios coordinados que incluyeron simulaciones de combate en condiciones de interferencia electromagnética y ataques de múltiples oleadas contra objetivos evasivos. Estas maniobras representan una escalada significativa en la demostración de poderío militar en una de las zonas geográficas más tensionadas del planeta.Los ejercicios realizados a mediados de marzo constituyen la primera demostración operativa de estos buques en un contexto de tensión militar manifiesta. El Dongguan y el Anqing, dotados cada uno con 112 celdas de lanzamiento vertical, ejecutaron operaciones navales que incluyeron respuestas coordinadas contra amenazas aéreas y de superficie, operaciones antisubmarinas con helicópteros y sistemas de sonar, y coordinación de campo de batalla en tiempo real mediante enlaces de datos integrados. El capitán del Dongguan declaró con seguridad que la confianza en la capacidad de victoria en el campo de batalla es más fuerte que nunca, expresión que refleja la seguridad de la Marina china respecto a sus capacidades operativas.La Marina del Ejército Popular de Liberación se ha consolidado como la más numerosa del mundo. Actualmente, la PLAN opera 234 buques de guerra y 167 buques de apoyo, una flota que duplica en número a la de cualquier otra potencia naval. Este crecimiento exponencial de la capacidad naval china redimensiona el equilibrio de fuerzas en el Pacífico Occidental y plantea nuevas dinámicas en la seguridad regional del estrecho de Taiwán.Tecnología Renhai en primera línea operativaLos destructores Dongguan y Anqing pertenecen a la clase Type 055, designada por la OTAN como Renhai-class cruiser. Aunque Pekín los clasifica como destructores, el tamaño y la capacidad de armamento de estos buques se alinean con las características de cruceros modernos según los estándares internacionales. Cada nave dispone de un sistema de lanzamiento vertical de 112 celdas, lo que les permite transportar un arsenal variado de misiles de corto, medio y largo alcance.El despliegue conjunto de ambos buques en maniobras coordinadas reveló capacidades de integración operativa avanzadas. Según información de Interesting Engineering, los ejercicios simularon ataques coordinados contra amenazas aéreas y de superficie, evasión bajo interferencia electromagnética, y operaciones antisubmarinas con helicópteros. La capacidad de ejecutar ataques de múltiples oleadas contra objetivos móviles bajo condiciones de interferencia refleja un nivel de sofisticación tecnológica considerable. Los sistemas de enlace de datos integrados permitieron la coordinación en tiempo real entre los dos buques, maximizando la efectividad de las operaciones conjuntas.La clase Type 055 representa un salto generacional en las capacidades navales chinas. Estos destructores constituyen la columna vertebral de las nuevas formaciones de combate de la Marina china, desplegadas con regularidad en el Mar de la China Meridional y aguas adyacentes al estrecho de Taiwán. El diseño de casco y la disposición de sensores de los buques Dongguan y Anqing reflejan influencias de patrones navales modernos, aunque incorporan innovaciones específicas desarrolladas por la industria naval china.Ejercicios en aguas disputadas: mensaje político y militarLas maniobras realizadas en marzo de 2026 se llevaron a cabo en el Mar de la China Oriental, en proximidad con el estrecho de Taiwán, zona donde convergen intereses estratégicos contradictorios. China despliega regularmente unidades navales en estas aguas para consolidar sus reclamos territoriales y demostrar capacidad de control de tránsito marítimo. Los ejercicios del Dongguan y el Anqing se inscribieron en esta pauta de actividad militar sostenida, pero con un componente de demostración tecnológica que marca diferencias respecto a maniobras anteriores.La ejecución de ataques simulados de múltiples oleadas contra buques evasivos bajo condiciones de interferencia electromagnética revela una preparación táctica específica. Este tipo de ejercicios entrenan a las dotaciones navales chinas para responder a escenarios donde adversarios potenciales emplean contramedidas electrónicas avanzadas. Los sistemas de defensa aérea de la clase Renhai incluyen componentes balísticos y guiados por radar, proporcionando capacidad de respuesta en múltiples bandas del espectro electromagnético. Vigilancia del estrecho revela la frecuencia con que Pekín despliega sus activos navales en la zona.Las operaciones antisubmarinas desplegadas durante los ejercicios incluyeron helicópteros navales equipados con sistemas sonar tácticos. La integración de helicópteros y buques madre mediante enlaces de datos en tiempo real amplifica el radio de detección de amenazas submarinas y permite respuestas coordinadas a mayor distancia. Este componente antisubmarino cobra particular relevancia en un contexto donde submarinos de potencias rivales operan en aguas del Pacífico Occidental. La participación de unidades de helicópteros en operaciones navales coordinadas marca un cambio en las tácticas de defensa del espacio aéreo y marítimo integrado.La expansión naval china en contexto globalLa consolidación del poderío naval chino debe situarse en el contexto de una estrategia de largo plazo de modernización y expansión de las capacidades militares. Los buques Type 075, portadores de helicópteros de asalto anfibio, y los Type 076 equipados con catapultas electromagnéticas, representan avances complementarios en distintas áreas de la guerra naval. La Marina del Ejército Popular de Liberación no solo crece en número, sino también en capacidad tecnológica y en la capacidad de proyección de potencia fuera de aguas territoriales inmediatas.Los ejercicios del Dongguan y el Anqing deben interpretarse como componentes de una estrategia regional más amplia. El Teatro Oriental del Comando Naval de la PLAN coordina operaciones que incluyen destructores, corbetas, submarinos y buques de apoyo en un esquema de defensa integrada del territorio nacional conforme a los reclamos chinos. Las maniobras de mediados de marzo proyectaron mensajes simultáneos: a la audiencia doméstica, confianza en las capacidades defensivas; a la comunidad internacional, demostración de poder militar en una zona de tránsito de relevancia mundial. Los ejercicios navales recientes subrayan la advertencia sobre las consecuencias de una confrontación en aguas disputadas.La capacidad de ejecutar ataques coordinados de múltiples oleadas contra objetivos móviles marca un hito en la evolución operativa de la Marina china. El capitán del Dongguan expresó confianza en la victoria en contextos de combate real y de alta intensidad, reflexionando sobre un nivel de preparación que contrasta con la actividad naval china de hace una década, con consecuencias que redimensionan los intereses de seguridad en el Pacífico Occidental.