La vida en la Tierra pudo llegar del espacio: un asteroide tenía todo el ADN necesario

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Fue en junio de 2019 cuando la exploración espacial logró algo que parecía imposible. La sonda japonesa Hayabusa2 consiguió posarse sobre Ryugu, un asteroide de unos 914 metros de diámetro que viajaba a la escalofriante distancia de 297 millones de kilómetros de la Tierra. Una vez allí, la sonda disparó un proyectil de metal contra la roca. La idea era levantar suficiente polvo y escombros para recogerlos con un mecanismo especial y traerlos a la Tierra. La misión fue un éxito.Desde que esas muestras llegaron a los laboratorios, los científicos no han dejado de analizarlas con lupa. Querían entender algo apasionante, cómo evolucionaron los cimientos de los planetas y, tal vez, desentrañar el mayor misterio de todos: cómo pudo surgir la vida en la Tierra. Pues bien, podríamos decir que ha dado sus frutos. Un equipo de investigadores en Japón acaba de publicar en la revista Nature Astronomy algo increíble. Resulta que el polvo de Ryugu contiene todo lo necesario para formar ADN y ARN, es decir, componentes esenciales para la vida en la Tierra.Las cinco piezas clave para entender nuestro origen cósmico Al rebuscar tanto en la superficie como en el interior de los fragmentos, el equipo liderado por Yasuhiro Oba, de la Universidad de Hokkaido, dio en el clavo al encontrar de golpe las cinco nucleobases primarias: uracilo, adenina, guanina, citosina y timina. Sin estos compuestos, que se unen a azúcares y fosfatos para crear nuestro material genético, simplemente no estaríamos aquí. Lo curioso es que esto no pilla a la comunidad científica totalmente por sorpresa. Ya el año pasado la NASA nos dejó boquiabiertos al anunciar que el polvo de otro asteroide llamado Bennu, recogido por la misión OSIRIS-REx, también venía cargado de aminoácidos y nucleobases.Todo esto suma muchísimos puntos a una teoría sobre que fueron estas rocas espaciales errantes las que, hace miles de millones de años, "sembraron" la Tierra con los compuestos. Como bien dice Oba, encontrar estos elementos en Ryugu es una señal clarísima de que probablemente estén por todo el sistema solar. Ahora bien, no hay que sacar conclusiones precipitadas. Toshiki Koga, autor principal del estudio, es tajante al aclarar que esto no significa que hubiera vida en el propio asteroide. Lo que sí nos confirma es que estas rocas primitivas funcionaban como auténticas fábricas cósmicas, capaces de producir y conservar las moléculas principales para que la chispa de la vida pudiera encenderse..embed-error { padding: 1rem; background-color: #ffebee; border-left: 4px solid #d32f2f; margin: 1rem 0; }.embed-error p { margin: 0 !important; color: #d32f2f !important; }