De conquistar el Bernabéu a subir escaleras: el plan de Roborock para liderar el hogar del futuro (y por qué ya no les asusta el precio)

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Hace no tantos años, la categoría de los robots aspiradores estaba dividida de forma muy binaria: o comprabas el modelo pionero norteamericano que costaba un sueldo, o te la jugabas con marcas de importación que apenas sabían volver a su base de carga. Y entonces, en medio de ese ecosistema, irrumpió Roborock. Lo que empezó como una alternativa sensata en calidad-precio se ha convertido, con el cierre de 2025 y según los datos de la consultora IDC, en la marca número 1 a nivel mundial en robots aspiradores.Llegar a la cima de la montaña tecnológica es una proeza, pero sobrevivir en la cumbre cuando todos los demás fabricantes tienen una diana puesta en tu espalda es el verdadero reto. Para entender cómo se gestiona este liderazgo, qué papel juega la inteligencia artificial y hacia dónde evoluciona la limpieza automatizada, hemos charlado con Álvaro Martínez Gil, PR Manager de Roborock para España y Portugal.Una conversación que arranca, curiosamente, no hablando de motores ni de pascales de succión, sino de estadios de fútbol.El factor Bernabéu: cuando la tecnología se vuelve aspiracionalQuan Gang, presidente de Roborock, junto a Emilio ButragueñoSi has estado atento a la actualidad de la marca recientemente, sabrás que Roborock ha dado un golpe de efecto mediático brutal: una alianza estratégica con el Real Madrid que culminó en un evento en el mismísimo Santiago Bernabéu. En una industria acostumbrada a presentarlo todo en fríos pabellones de ferias tecnológicas, este movimiento levantó más de una ceja."La alianza con el Real Madrid nace de una afinidad muy clara en valores como la excelencia, la innovación y la ambición constante por mejorar", me explica Álvaro. "Bajo el concepto ‘The Greatest Meeting The Greatest’, nos hemos asociado con un referente global que nos ayuda a trasladar ese posicionamiento más allá del producto".La jugada es inteligente. Roborock ya ha convencido al geek, al entusiasta que lee especificaciones técnicas. Ahora el objetivo es el gran público. "A través de esta colaboración podemos acercar nuestra propuesta a un público mucho más amplio y reforzar la idea de que la innovación tecnológica también forma parte del día a día. Es una forma de seguir consolidando nuestra marca en Europa desde un territorio aspiracional y emocional", subraya.Rompiendo la barrera de los 1.000 euros en EspañaEl Roborock Saros 20, en color negro / Fotografía de Christian ColladoEse salto hacia lo aspiracional choca frontalmente con la historia reciente de nuestro mercado. España siempre ha sido un país tremendamente sensible al precio, donde la gama de entrada y las ofertas dictaban la cuota de mercado. Sin embargo, Roborock ha logrado algo inaudito: que el usuario español entienda, asuma y pague sin dudar tarifas que superan los 1.000 euros por sus buques insignia.Le pregunto a Álvaro cuál ha sido la receta para reeducar al consumidor español. Su respuesta es directa: "La clave ha sido demostrar que el precio alto no es un capricho; es la consecuencia de más autonomía, mejores resultados y menos intervención del usuario".Para Roborock, el verdadero lujo no es tener un aparato bonito en el salón, sino recuperar tiempo libre. "En España, cuando el producto resuelve de verdad un problema cotidiano y el servicio acompaña, el consumidor entiende el valor. La clave ha sido mantener un estándar muy alto en producto y generar confianza a largo plazo", afirma.Y esa confianza se apuntala con hechos, no solo con palabras. Al lanzar estaciones de autovaciado, lavado de mopas con agua caliente y brazos robóticos complejos, el miedo a la avería crece. Álvaro es tajante al respecto: "Nuestra estrategia de posventa contempla reparación, sustitución o reembolso con procesos ágiles y transparentes. Nuestro objetivo es que la complejidad tecnológica no se traduzca en complejidad para el usuario".El techo mecánico y el despertar de la Inteligencia ArtificialRoborock Saros Rover, el robot capaz de escalarQuienes probamos tecnología a diario empezamos a tener una sensación recurrente: a nivel puramente mecánico, estamos tocando techo. Los robots ya barren con una fuerza descomunal y friegan con precisión milimétrica. ¿Qué le queda por aprender a un dispositivo de Roborock?"La evolución del robot aspirador ya no pasa tanto por la mejora puramente mecánica", confiesa Álvaro, dándome la razón. "Ahora está ligada a hacerlo cada vez más inteligente, autónomo y útil. A largo plazo, donde veremos avances más significativos es en inteligencia artificial, percepción del entorno y autonomía operativa".El futuro que dibuja Roborock pasa por robots que "entienden" el hogar. Y para entender el hogar, necesitan verlo. Utilizan cámaras y mapeo 3D de alta precisión, lo que inevitablemente genera ciertas dudas sobre la privacidad en una Europa cada vez más estricta con los datos personales."Roborock valora enormemente la privacidad y la ha convertido en un principio fundamental de su diseño", me asegura, y aporta un dato que a menudo pasa desapercibido: "Somos la primera empresa de aspiradoras robot en obtener la certificación TÜV Rheinland Protected Privacy IoT Service. Esto abarca 13 áreas críticas, como la transmisión segura de datos, el almacenamiento cifrado y la eliminación de datos de forma sencilla". El mensaje es claro: lo que pasa en tu casa, se queda en tu casa.Más allá del suelo: el ecosistema y el fin del "disco achatado"Roborock Zeo One, la lava-secadora de RoborockSi echamos un vistazo al catálogo global de Roborock, vemos que la marca ya no se conforma con limpiar el suelo del salón. Tienen aspiradoras en seco y húmedo (serie Dyad) e incluso se han atrevido a desafiar a la línea blanca tradicional con lavadoras-secadoras inteligentes (serie Zeo) y robots cortacésped. ¿Veremos una colonización total del hogar en España?Álvaro prefiere la prudencia: "A día de hoy, nuestro foco sigue estando en la robótica de limpieza. Su posible llegada a mercados como España depende de las particularidades de los hogares y las necesidades reales. Antes de lanzar cualquier nuevo producto, priorizamos que la experiencia de uso y la integración con el ecosistema estén al nivel que exige la marca".Esa integración nos lleva a hablar de protocolos universales. En un hogar moderno, depender de veinte aplicaciones distintas es una pesadilla. "Para nosotros, la interoperabilidad y estándares como Matter son clave", recalca. "Trabajamos para que nuestros robots se integren de forma natural con Apple Home, Google Home o Alexa, facilitando el control y las automatizaciones. La idea es complementar esos ecosistemas, no sustituirlos".Para cerrar la entrevista, le planteo a Álvaro un ejercicio de imaginación. Si miramos a cinco o diez años vista, ¿seguiremos teniendo discos achatados recorriendo nuestras alfombras?Me da la respuesta que todo entusiasta de la tecnología quería escuchar. "No creemos que el formato actual desaparezca mañana, pero sí que se transformará. Ya estamos viendo esos avances. En el último CES presentamos el Saros Rover, un ejemplo de hacia dónde se dirige la categoría, ya que es capaz de subir escalones y moverse en entornos más exigentes".La revolución, según Roborock, acaba de empezar. Ya no se trata solo de esquivar el cable del cargador o detectar una alfombra. Se trata de conquistar la tercera dimensión de nuestras casas. Y si su trayectoria hasta el número 1 mundial nos ha enseñado algo, es que cuando esta marca se propone subir un escalón, acaba coronando el edificio entero..image img { width: 100% !important; height: auto !important; }