Son varios los procesos judiciales y comisiones de investigación en marcha que están teniendo un impacto claro en la vida política y la opinión pública, dada la identidad de las personas implicadas. En este marco, recibo el mensaje del lector Jesús del Amo haciendo referencia al titular que aparecía en la edición impresa del 16 de abril: «Paqui, la mujer de Cerdán, exige que no la llamen 'la Paqui' y se niega a declarar en el Senado». Para el señor del Amo, se trata de «un titular impropio de un medio serio y que sólo busca el escarnio sobre esa persona, teniendo en cuenta, además, que no es un artículo de opinión. Yo creo que incumple el Código Deontológico de FAPE en su apartado 1.4.». El apartado al que se refiere el lector, en los principios generales del código de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), establece la obligación del periodista de respetar la intimidad de las personas: «Sin perjuicio de proteger el derecho de los ciudadanos a estar informados, el periodista respetará el derecho de las personas a su propia intimidad y dignidad. Especial atención prestará en los casos de informaciones u opiniones de contenido eventualmente discriminatorio o susceptibles de incitar a la violencia o a prácticas humanas degradantes». José Antonio Pérez, responsable de la sección de España, se sorprende ante el uso del término 'escarnio' por parte del lector, «quizá poco adecuado para referirse a algo vinculado a esta trama por los tintes que tiene». Y argumenta a favor del titular aduciendo varios motivos: «En primer lugar, no es distinto al enfoque que dieron el resto de medios nacionales; además, 'la Paqui' es la manera en la que se refieren a ella las partes personadas en el procedimiento en el que está implicada, por lo que no puede achacarse a esta Redacción la voluntad de buscar degradar a esta persona». Añade Pérez que, por otro lado, «el titular acierta al recoger de manera directa su reivindicación». El jefe de la sección cree que «desde una óptica periodística, el interés informativo de esta comparecencia no es que esta persona se negara a declarar, como ya está sucediendo en otros casos, sino la falta de respeto que manifestó, y que se vio agravada por el respeto que la propia compareciente reclamó para sí misma». Mónica Codina, profesora de Deontología Periodística en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, reconoce que «el uso del apodo 'la Paqui' es excesivamente coloquial y no parece adecuado en el marco de una comparecencia institucional». No obstante, piensa que «la forma usada en el titular de la noticia no es necesariamente peyorativa, presupone cierta familiaridad del lector con la investigación, quiere generar proximidad y usa el nombre por el que es habitualmente conocida la investigada». A juicio de la profesora Codina, «el problema periodístico se plantea porque el contexto hace difícil informar garantizando la presunción de inocencia, ya que Francisca Muñoz no debe ser presentada como culpable, pero a la vez aparece como persona vinculada a una investigación en curso de gran interés público». Si bien no creo que deba ser en sí mismo un motivo de validar el titular que el resto de la prensa de referencia haya usado la misma expresión, es cierto que pone de manifiesto que no ha habido intención por parte de la Redacción de causar ningún daño a la protagonista. Al revés, se la sitúa en el lugar que la investigación le otorga en la trama, y por la que ha sido conocida por los lectores. Hurtar esta referencia podría haber generado confusión y hacer difícil reconocer a la protagonista de la noticia. En estos tiempos tan polarizados, como reconoce la profesora Mónica Codina, los periodistas tienen que recordar constantemente que su papel no es juzgar sino informar con rigor y con cuidado. Sean bienvenidas las sugerencias que hacen reflexionar sobre esta cuestión y animan a mantener viva la necesaria reflexión sobre el papel del periodismo en general, y de ABC en concreto: informar evitando, en la medida de lo posible, avivar fuegos cuyo humo empañe la verdad.