«Llévanos a Leipzig, Isi Palazón»

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Vallecas, el barrio del sudeste de la capital española, no esperó al pitido inicial para empezar a jugar el partido. Horas antes de que el Rayo Vallecano saltara al césped para disputar la ida de la semifinal de Conference League ante el Estrasburgo, el barrio ya latía como en las grandes ocasiones. El puente del Día del Trabajador comenzó, literalmente, en sus calles. Los aledaños del Estadio de Vallecas se llenaron desde primera hora de la tarde con una marea franjirroja que fue creciendo con el paso de las horas. Bares desbordados, bufandas al cuello y un ambiente que mezclaba fútbol, orgullo de barrio y la sensación compartida de estar viviendo algo irrepetible, desbordaron las calles del distrito. El momento cumbre llegó con la llegada del equipo. El autobús del Rayo fue escoltado por cientos de aficionados en la Calle del Payaso Fofó, en los últimos metros previos a la entrada al estadio, entre cánticos, humo y una comunión total con los jugadores. No era un recibimiento más, era el empujón de todo un barrio consciente de la magnitud del desafío. Entre los gritos que se repetían sin cesar, uno se imponía sobre el resto: «Llévanos a Leipzig, Isi Palazón». Un cántico que resume el sueño colectivo de una afición que se ve a un paso de una final europea por primera vez en sus más de cien años de vida. En medio de ese ambiente, el capitán Óscar Valentín tomó un megáfono y se dirigió a los suyos con un mensaje que resonó en todo Vallecas: «Cuando pase el tiempo de verdad valoraremos lo que estamos viviendo hoy». No es una noche cualquiera, es la más importante en la historia del Rayo Vallecano. Y en este humilde barrio de Madrid, como siempre, el partido empieza mucho antes de que ruede el balón. El estadio, instantes previos al comienzo del duelo, nos dejó un ambiente emocionante, impulsado por una afición que sabe valorar el esfuerzo de su equipo y la experiencia de una situación que quizás no volverán a vivir. Los habituales cánticos animando al conjunto franjirrojo retumbaban a lo largo del graderío del Estadio de Vallecas, acompañando a un tifo que lucía orgulloso: ''El mejor barrio de Europa''. Tras finalizar el encuentro, como es costumbre en las grandes citas, los jugadores y cuerpo técnico se pararon frente al sector de la grada que alberga a los 'bukaneros', que dedicaron unas palabras de ánimo y agradecimiento a sus futbolistas. El estadio, casi al completo y al unísono, coreó el nombre de Íñigo Pérez y los cánticos: ''¡Este Rayo nunca se rinde!» y ''¡La vida pirata, la vida mejor!», para despedir este último partido de Conference League en Vallecas.