Sinner sigue sin oposición: en la final de Madrid tras batir a Fils

Wait 5 sec.

Jannik Sinner sigue sin rival. Inmaculado desde hace dos meses, cumple los días por victorias, como si fuera fácil. Es su rutina desde que cayera en los cuartos de final de Doha. Desde entonces, título en Indian Wells, título en Miami, título en Montecarlo y ahora, por el momento, final en el Mutua Madrid Open. Sin oposición. Que Arthur Fils , 21 años y 25 del mundo, lo intentó, pero de lejos, con pocos recursos, con menos fiereza. Un júnior en manos de un tenista que se ha envuelto en la capa de la infalibilidad. Son estas semifinales un buen ejemplo de la revolución que se vive en el circuito. Están los consagrados, ese Sinner y ese Zverev, contra una oleada de posadolescentes que han aprendido a no tener respeto. Esas puertas que abrieron los que ahora lideran, y que han abierto de par en par los que persiguen su estela. Antes el Big 3 puso un muro, ahora todos encuentran su agujero. Entre ellos, este Fils y este Blockx, 21 y medio y 21 años recién cumplidos, que son casi coetáneos, pero ya hay un pequeño mundo de distancia. Ejerce este Sinner como líder indiscutible, que son 22 partidos sin tacha. Un prodigioso caminar hacia la final de Madrid. Y eso que admite que está cansado, que tiene que escuchar al cuerpo. Pero es este Sinner que se ha disfrazado de ese Djokovic descomunal que no fallaba ni una. Así ejecuta el italiano ante Fils, al que machaca hacia el revés una y otra vez sin fallar para evitar su derecha, como si pudiera estar así dos días seguidos, y sentenciar al otro lado cuando ve al francés agotado. Fácil. Así lo hace Sinner. Una rotura en el tercer juego y otro en el quinto. Y hasta opciones de rematar el 6-1 en media hora. Se pregunta Fils qué hacer con su bajísimo porcentaje de primeros servicios, uno de los puntales de su juego, y con esos restos de revés que le inyecta Sinner y que cuando se quiere dar cuenta de dónde está la pelota ya no le da tiempo a meter la raqueta y responder. Para el segundo parcial, Fils se entona, por fin primer saque efectivo en su repertorio. Aprovecha el tirón y también que Sinner se aburre, tal es la superioridad del número 1. Ya le pasó ante Jódar en cuartos, como también le pasa en ocasiones a Carlos Alcaraz. Porque no sufre con sus saques y sabe que cuando lleguen los puntos importantes no va a fallar. Así lleva este 2026 desde que resbaló en el Abierto de Australia y se quedó en cuartos en Doha. A partir de ahí, una veintena de triunfos consecutivos en torneos Masters 1.000 con solo dos sets perdidos en el camino. Lo mismo pasa en este segundo set. Que cuando tiene que acelerar o culminar los puntos clave, ahí está su revés, o su derecha, o todo a la vez. Aguanta Fils lo que puede y aun así, Sinner atropella en el juego decisivo, el noveno. Ahí, la dentellada: un intercambio larguísimo de revés a revés en el que el francés parece dejarse la vida en cada golpe mientras el italiano parece estar jugando a las palas con sus sobrinos. En un momento de debilidad de Fils, el ataque, revés paralelo y sentencia. Porque se queda sin fuerzas para los siguientes saques y los siguientes puntos: dos errores, un resto que le pisa los talones y el 'break'. Y cuando Sinner está por delante y con saque ya no hay remedio. Que ya no tiembla el italiano, que ya no sufre, que no padece ni siquiera el calor que atosiga en esta pista central. Que sacuda dos derechas y termina con un saque que no tiene respuesta. Y son ya 22 triunfos consecutivos. Y la final de Madrid, que nunca había pisado. Y es un Sinner superior que no encuentra oposición.