Resurrection Man: Quantum Karma de Ram V, Anand RK y Jackson Guice

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Edición original:Resurrection Man: Quantum Karma 1-6 (DC Comics, 2025)Edición nacional/España: Resurrection Man: Quantum Karma (Panini Comics, 2026)Guion: Ram VDibujo: Anand RK, Jackson GuiceEntintado: Mike Perkins, Anand RKColor: Mike SpicerTraductor:: Gonzalo QuesadaCorrector: Enrique Acebes y Sergi PuertasRealización técnica y rotulación: BarbainkFormato: Cartoné. 152 páginas. 24€Renunciamos al chiste fácil de Ram resucita a Resurrection-Man«No serían remordimientos si no estuviesen atados a recuerdos a los que merece la pena aferrarse.»Creado por Abnett y Lanning en 1997, Resurrection Man tiene por primera vez cabecera propia en nuestras tiendas. Su origen está en que la pareja de guionistas británicos tenía ganas de tratar un superhéroe inmortal, sin embargo, la idea les pareció un pelín simple. Lanning propuso aplicarle un cambio, cada vez que muriera, resucitaría con un nuevo poder diferente, vinculado al motivo de la muerte.En 1997 y con dibujo del recientemente malogrado Jackson “Butch” Guice, tuvo su propia serie que llegó a los 27 números. Regresó en los Nuevos 52 con los mismos guionistas y dibujo del hispano-español Jesús Saiz, en una docena de entregas.El personaje pasó al cajón de los juguetes olvidados de DC, apareciendo en forma de extra en algunos eventos como carne de cañón.En 2025, DC da la posibilidad a Ram V y a su compinche habitual Anand RK a reinterpretar el personaje en la línea Black Label. Se trata de un personaje con poco bagaje en la editorial, relativamente joven, con muchas posibilidades para un relato contenido, además de que su falta de ataduras a la continuidad lo convierten en un caramelo para que los autores experimenten y se sientan libres, casi como en una serie independiente.A modo de biografía ficticia, diremos que su identidad civil es Mitchel “Mitch” Shelley. El nombre parece un homenaje a la creadora de otro ser resucitado (Frankenstein). Micth es un abogado de Carolina del Sur (Viceroy), que es sometido a un experimento de nanotecnología perpetrado por una entidad clandestina conocida como El Laboratorio, que utiliza unos artefactos especiales apodados tektitas. Como consecuencia del experimento, Shelley pierde la memoria durante varios meses, pero a cambio obtiene un poder: la inmortalidad.Es una inmortalidad un poco peculiar, porque sí muere. Luego vuelve, al poco rato, con superpoderes vinculados con la forma de defunción. Uno no deja de ver cierto paralelismo entre la DC actual (que recupera Vertigo) y la de finales de los 80 y principios de los 90, en plena revolución y en los inicios de la creación del sello. La ilusión, la novedad, el dinamismo y las revisiones de personajes añejos u olvidados, como Kid Eternity por parte del gran Grant Morrison, Orquídea Negra, etc.Sin ser Resurrection Man tan antiguo (es como cincuenta años más joven que Eternity), esta serie tiene el mismo aroma.Sin embargo, el siempre espeso y barroco Ram, aquí ha buscado ser esclarecedor. Si bien no deja de mostrarse recargado y profundo en su planteamiento, ha usado esta serie para atajar los diferentes aspectos de la continuidad de Mitch, relacionarlos y dar una coherencia al patio trasero del personaje, usando alguno de los elementos clásicos (navegantes además de esa trastienda nebulosa que se sitúa más allá del tiempo y el espacio) de DC, como el Fantasma Errante.Ram V recupera los orígenes del personaje, recopila los eventos principales de su biografía publicada y los conecta con Samsara para darle un cierto sentido a sus poderes, vinculándolos a una entidad de connotaciones divinas y extrasensoriales, yendo más allá de la nanotecnología. Ram ofrece una mezcla bizarra de tradición, ciencia ficción, religión y entidades ultracorpóreas. Es fácil y tópico caer en que el origen indio de Ram influye en sus planteamientos, su estilo y la profundidad con la que trata el concepto de la reencarnación, pero en este caso obviarlo sería un ejercicio deshonesto. Es evidente que el bagaje cultural del guionista le permite ir mucho más allá de los conceptos superheroicos habituales, mezclándolos con elementos (distorsionados) del folclore hindú, pero no podemos negar que le da una profundidad especial a Shelley. El planteamiento nos lleva al gran referente (para Ram, seguro) que es Alan Moore y a su manera de subvertir los personajes, dándoles mucha más consistencia, profundidad, coherencia y proyección al futuro (como la Cosa del Pantano).Ram nos lleva de la mano en la biografía de Resurrection Man, para entender al personaje como un todo, en una visión holística del ser superhumano. Vamos del pasado al futuro.Es una historia elaborada, intrincada, adulta, que trata al lector como una persona madura y al que regala elementos de análisis. Ram no es un autor de subrayar lo obvio, deja espacios, huecos, para que en su lectura se proyecten y “complementen” estos vacíos. Como buen ingeniero químico, Ram elabora una formula magistral con la medida justa de cada ingrediente: emoción, amor, terror, remordimientos, religión, mesianismo… tratamos con un héreo que muere para salvar a las inocentes.Con todo este tapiz, ya suficientemente complejo, el escritor aporta una de sus mayores cualidades: su prosa profunda y elaborada, frases precisas y evocadoras que quedan resonando a lo largo de las páginas.Hemos hablado mucho de Ram, pero el apartado gráfico está cuidado a un nivel muy por encima de la media. En primer lugar, el homenaje al recientemente desaparecido Butch Guice que dibuja (en el que posiblemente fuera su último trabajo en el cómic) la primera o dos primeras páginas de cada tebeo. Suelen corresponder a los flashbacks o recuerdos del pasado “oficial” del personaje.Tenemos poco de Guice, pero ya es un autor maduro, elaborado, preciso y eminentemente profesional que se luce en el poco espacio que dispone. Contrasta con el trabajo (de reedición reciente) en Flash, donde adolecía de un estilo más tosco y áspero. Seguramente los tiempos de entrega, la presión, etcétera (además de toda la veteranía de la que carecía entonces) explican esta diferencia de estilo.Por otro lado, el artista titular es Anand RK que hace palidecer el resto de autores de la obra. El dibujante indio va más allá de lo que vimos en Blue in Green. Muestra una línea más clara y detallada, una narración mucho más transparente. El color es mucho más suave lo que permite valorar su línea y un nivel de precisión y expresión (sobre todo en la comunicación no verbal) en manos y cuerpos. Anand además mezcla elementos tecnológicos añejos que eclosionan en un estilo barroco-relojero, fusionando cuerpos, elementos, además de derretir al protagonista de manera que su piel parece de chicle. La técnologia es tan orgánica que se mezcla con la carne com un todo indistinguible.Anand se erige como auténtico protagonista del festival de luz y color que es este tebeo. El formato es ideal para poder valorar el desempeño del artista hindú.En conclusión, se trata de una miniserie espectacular en lo gráfico, evocadora, poética, pero que lamentablemente, la trayectoria editorial del personaje (inédita aquí), hace que nos perdamos algunos elementos, y que no sepamos valorar la labor de corrección de Ram sobre el encaje y coherencia de Mitch Shelley en el universo DC.Es de valorar el texto del tomo creado para la ocasión (mejor así), que permite situarnos y conocer mejor el personaje.Lo mejor• El dibujo de Anand RK y la mini-despedida de Guice.• El ejercicio de entomología-proyección de Ram.• Tener por primera vez una serie de Resurrection Man.Lo peor• No disponer de material previo del personaje.