Un grupo de estudiantes y sus dos profesores de Biología quieren a toda costa hacer prácticas aunque no tienen laboratorio. Su empeño ha llegado al extremo de que se llevan órganos (corazones, pulmones) a sus casas para conservarlos en el congelador o aprovechan incluso reactivos químicos caducadas hace más de una década, restos de las instalaciones que desmantelaron en pandemia. En el IES Severo Ochoa de Elche -el nombre de todo un Premio Nobel de la ciencia ya resulta una paradoja para estos alumnos - el problema acuciante es de espacio. Aquel laboratorio se convirtió en aula convencional y quedan algunos enseres desechados en una terraza a la intemperie y restos de material en armarios repartidos entre esa clase a... Ver Más