La aventura del comer se está volviendo cada vez más complicada en esta parte del mundo. Hasta hace bien poco el único objetivo era quitar el hambre y, como mucho, disfrutar comiendo. Lo complejo era conseguir el alimento y luego había que agudizar un poco el ingenio cuando lo que se tenía estaba duro, sabía poco, nada o mal —y de ahí nació la cocina— y punto. Cuando la mayoría tenemos resuelto lo del hambre, la aventura del comer no es como la del Lazarillo de Tormes, sino como la de Neo intentando entender Matrix. Todo se ha vuelto muy complicado. La cocina tradicional es laboriosa para que la mayoría la haga en su casa y, además, hay que aligerarla... Ver Más