Las invectivas entre Gabriel Rufián y Míriam Nogueras en el hemiciclo del Congreso se entendían por parte de sus respectivos partidos como un espectáculo en beneficio mutuo. A ERC le convenía empezar a despojarse de la sensación de vivir 'acomplejada' ante Junts tras haber identificado que no había capitalizado públicamente concesiones del Gobierno como la mesa de diálogo o los indultos por miedo a ser tachada de 'botiflerismo'. Para Junts, las estridencias dialécticas permitían exhibir que su estrategia negociadora ante el PSOE era más eficiente que la de los republicanos, hasta que la falta de cumplimiento enterró el eslogan de 'cobrar por adelantado' y lo llevó a la estrategia de la ruptura. Pero ambos se han usado para dejar de priorizar el eje nacional y anclararse en el eje izquierda-derecha, que los lleva al terreno de la disputa con los socialistas porque, mientras sigan en la oposición, ya no se necesitan para gobernar. Seguir leyendo....