En una cueva del norte de México, un grupo de paleofeces conservadas durante 1.300 años ha permitido reconstruir el estado de salud de una civilización perdida. Los análisis revelan infecciones intestinales múltiples, condiciones insalubres y una vida cotidiana marcada por patógenos invisibles. Un hallazgo que redefine cómo entendemos la salud en el mundo prehispánico.