La quinta temporada de 'Machos Alfa' ha sido lo más visto en Netflix España durante el mes de abril. Tan solo tres meses después del estreno de la cuarta, los fans de la serie española han podido disfrutar de nuevo de la amistad de Santi, Pedro, Luis y Raúl, así como de las peripecias amorosas del grupo. Pero el liderazgo de esta comedia creada por los hermanos Alberto y Laura Caballero, junto a Daniel Deorador y Araceli Álvarez de Sotomayor, peligra tras la irrupción el pasado 21 de abril de una nueva serie británica de suspense psicológico protagonizada por Molly Windsor, Asa Butterfield y Fra Fee. Esta producción, escrita por Julie Gearey y dirigida por Jim Loach y Philippa Langdale, se ha colado ya entre las 10 series más vistas en nuestro país al enganchar a todos los espectadores con una historia trepidante sobre una comunidad religiosa rural del Reino Unido. Se trata de 'Los no elegidos' ('Unchosen'), una serie que cuenta de seis episodios de entre 40 y 50 minutos, con lo que es perfecta para verla del tirón durante este puente de mayo o en un fin de semana cualquiera. La serie se adentra en el terreno de la ficción sin perder de vista una base documental sólida. Inspirada en comunidades religiosas de control estricto, recoge elementos reales y testimonios de antiguos miembros de grupos como los Plymouth Brethren, surgidos en Irlanda en el siglo XIX. La trama de 'Los no elegidos' gira en torno a la Hermandad de los Divinos, una secta prácticamente aislada del mundo exterior y marcada por una disciplina férrea y una estructura profundamente jerárquica. Los hombres son la autoridad y el sustento económico, mientras que las mujeres asumen roles tradicionales como la maternidad y el cuidado del hogar. En ese contexto vive Rosie, interpretada por Molly Windsor, una joven madre entregada a la fe y a las normas de la comunidad. Junto a su esposo, encarnado por Asa Butterfield, y su hija, forma parte de ese grupo autodenominado 'los elegidos'. En un principio, el entorno se presenta como un refugio tranquilo, ajeno al ruido del mundo moderno, donde la tecnología y los medios de comunicación están vetados. Sin embargo, esa aparente armonía se quiebra con la irrupción de Sam, un desconocido que llega de forma inesperada tras salvar la vida de Grace, una niña de nueve años con problemas auditivos que está a punto de ahogarse. A partir de ese momento, se genera un vínculo cada vez más intenso entre el forastero y Rosie, una relación que acabará desestabilizando a toda la comunidad. El liderazgo de la Hermandad recae en el señor Phillips, una figura autoritaria que gobierna con mano dura y una retórica excluyente: quienes no pertenecen al grupo son considerados impuros. No duda en expulsar a quienes cuestionan las normas, incluso si se trata de su propio hijo. Pero, a medida que avanza la historia, su imagen de líder moral se resquebraja, dejando al descubierto una personalidad marcada por el alcoholismo y comportamientos abusivos. A su lado se sitúa Adam, su discípulo y posible sucesor, cuya rigidez externa oculta profundas contradicciones internas. Capaz de denunciar a su propio hermano por infringir las reglas, como poseer un teléfono móvil, también lucha en silencio con dudas sobre su identidad y sus deseos. La presencia de Sam actúa como catalizador. Su pasado, desconocido para los miembros de la Hermandad, añade tensión al relato y pone en evidencia las fisuras del sistema. Su influencia resulta determinante para Rosie, que comienza a cuestionarse la vida que lleva y contempla la posibilidad de huir en busca de libertad, primero junto a él y, más adelante, por su cuenta con su hija.