Trece años después de su salida del Real Madrid, tras perder una final de Copa con el Atlético en el Bernabéu, José Mourinho, el entrenador que dividió al madridismo y modificó hasta su ADN, que indignó a muchos pero cautivó a más, puede estar de vuelta. Es solo una opción, ahora mismo la primera, para suplir a Arbeloa en el banquillo y enderezar un vestuario talentoso pero ingobernable, lleno de caprichos y concesiones. Hasta hace un rato Florentino Pérez era reacio, pero hoy está convencido. Y se ha puesto personalmente al frente de la operación. En su agenda ya figura un viaje a Portugal para hablar frente a frente con el entrenador. José Ángel Sánchez, el director general del club blanco, ha resultado clave en el cambio de parecer del presidente. Es el que se ha encargado de limar asperezas con Jorge Mendes, el superagente del fútbol europeo, y lograr su reconciliación con el timonel blanco tras la ruptura de relaciones que supuso la salida de Cristiano Ronaldo. Aunque no tanto como para que Florentino acepte intermediarios en la negociación central del asunto. Quiere habla de tú a tú con el técnico luso, con el que siempre ha mantenido una relación cordial. Con Mou no hubo en su momento ni despido ni distanciamiento. Solo un hasta luego después de tres años en los que conquistó una Liga, una Copa, una Supercopa de España y unas semifinales de Champions entonces muy coreadas. No gustó en el Madrid la posición de Mourinho en el conflicto Vinicius-Pestrianni , cuando no sólo dio credibilidad a la versión exculpatoria del argentino sino que atacó de provocador al brasileño. Pero ya se da como un suceso olvidado y que tampoco tiene por qué influir en la relación entre técnico y delantero en un hipotético reencuentro. El portugués, con 63 años ya, dice tener en la cabeza solo el Benfica, pero su gente también ha dejado correr que contractualmente no sería un problema dejar el club lisboeta si es para fichar por el madrileño. Pero más allá de que José Mourinho se haya convertido en el preferido de Florentino Pérez para ser el siguiente entrenador del Real Madrid (en competencia con Pochettino y Klopp) resulta significativo la influencia que ha tenido José Ángel Sánchez en ese cambio de parecer. Sobre todo por su visible pérdida de poder frente a Anas Laghrari, su rival enconado en susurrar al oído del presidente y en la carrera por sucederle. Y al fondo ese cambio de modelo de sociedad avanzado como inminente en la última asamblea y retrasado por los malos resultados deportivos. Con dos años de vacío, no hay quien saque adelante una modificación de estatutos necesaria para el Madrid que Florentino tiene en la cabeza. Posiblemente, la persona con más poder ejecutivo que haya tenido nunca el Real Madrid es José Ángel Sánchez, director general, además de vocal de la junta directiva (lo que le acerca jerárquicamente a lo que sería la figura de CEO). También es el administrador único de la sociedad Real Madrid Estadio S.L. (participada en un 100% por el Real Madrid C.F), puesto por el que está actualmente acusado por un delito medioambiental… A su recua de títulos se suman el de presidente de la sociedad Aparcamientos del Santiago Bernabéu S.L., de la que el Real Madrid es propietario al 98%., el de vocal de la comisión ética y formar parte del comité ejecutivo, del comité económico y del comité de compras. La hoja de ruta del presidente Florentino Pérez pasa por la creación de una sociedad específica que sea la encargada de explotar los principales activos económicos del club, derechos comerciales, desarrollo del estadio, nuevos negocios vinculados al entretenimiento con el objetivo de garantizar la viabilidad futura y mantener al Real Madrid en la élite económica del fútbol mundial. Esa sociedad tendría una participación mayoritaria, en torno al 90%–95%, del propio club, asegurando así el control institucional y evitando una pérdida real de propiedad por parte de los socios, mientras que el porcentaje restante quedaría en manos de un socio privado estratégico que aportaría capacidad financiera, conocimiento del mercado y agilidad operativa. Es en este punto donde cobra sentido la figura de Anas Laghari, cuya proyección dentro del entorno madridista no sería tanto la de sustituir a nadie en el organigrama tradicional, sino la de liderar esta nueva estructura empresarial. Su perfil, claramente orientado a las grandes operaciones financieras y a la ingeniería económica, encaja con un modelo que exige moverse en escenarios complejos y altamente competitivos. Mientras tanto, José Ángel Sánchez mantendría su posición dentro de lo que es estrictamente el club deportivo, centrado en la gestión institucional, deportiva y organizativa del día a día. Es decir, pese al runrún de hace unas semanas que el club (pese a su costumbre de no entrar al trapo de casi nada) apagó con un rotundo comunicado , no desaparecería, sino que vería redefinido su ámbito de actuación, separando claramente dos mundos que hasta ahora han estado profundamente entrelazados: el del club como entidad deportiva y el del negocio como motor económico. De esta manera, más que dos gallos en el mismo gallinero, lo que se estaría construyendo (y su influencia en la operación Mourinho lo refrenda) es un sistema con dos espacios diferenciados de poder, cada uno con su propio liderazgo y responsabilidades, pero ambos bajo la supervisión última de la presidencia. Un modelo híbrido que intenta resolver la gran pregunta que hoy se hacen muchos socios: cómo seguir siendo lo que siempre ha sido el Real Madrid, sin quedarse atrás en un fútbol cada vez más dominado por los negocios, las estructuras empresariales y el capital externo.