Somos profesores, no psicólogos. Pero parece que, además de enseñar, tenemos que ser gestores de emociones, consultores digitales, policías y psicopedagogos. Con estas palabras, un profesor de secundaria que prefiere guardar el anonimato se lamenta sobre lo complicado que es detectar el bullying en las aulas, especialmente en ESO. En los casos más graves, los profesionales de la enseñanza suelen ser los primeros en recibir reproches: "¿Cómo no pudiste saber lo que pasaba en tu clase? ¿Cómo no hiciste nada?".Seguir leyendo....