El Museo de Bellas Artes diseña un catálogo estelar de Juan de Mesa para su exposición más ambiciosa

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A medida que se van conociendo las obras invitadas a la gran exposición antológica de Juan de Mesa, se va descubriendo la enorme magnitud que va a tener la muestra. O, al menos, la que puede alcanzar si los propietarios de las tallas del imaginero cordobés, especialmente las hermandades a las que el Museo de Bellas Artes ha solicitado sus imágenes titulares, aprueban su cesión para tan magno acontecimiento. Como es habitual con este tipo de exposiciones temporales, abrirá entre los meses de noviembre y marzo. La muestra, como adelantó ABC, conmemorará el cuarto centenario de la muerte en 1627 del discípulo de Juan Martínez Montañés, uno de los genios de la escultura barroca en Andalucía y España y de los mayores exponentes de la imaginería religiosa con tallas en madera policromada de la envergadura artística y devocional de Jesús del Gran Poder. Aunque su figura había permanecido a la sombra de la de su maestro hasta hace un siglo, cuando se descubrió su autoría sobre muchas de las obras atribuidas a Montañés, desde entonces se ha puesto en valor hasta llegar a ser uno de los nombres más reconocidos de su campo, lo que le otorga ahora su propia gran muestra retrospectiva después de las que el Bellas Artes dedicó a su maestro (2019-2020) o a Pedro Roldán (2023-2024). Aunque el catálogo de la exposición no está cerrado, dado que hay numerosas obras pendientes de confirmación, poco a poco se va sabiendo cómo se configurará. El museo ha apuntado a lo más alto a la hora de mandar invitaciones. Ha llegado incluso a cruzar el charco en este afán por presentar la mayor exposición jamás realizada sobre la obra de Juan de Mesa y una de las más completas y atractivas de la historia del Bellas Artes. Es el caso del Cristo de la Buena Muerte de Lima (1622), el hermano gemelo —aunque más pálido y limpio— del Cristo del Amor, gubiado por Juan de Mesa tan sólo dos años después que el crucificado de la colegial del Salvador. La imagen se encuentra en la basílica de San Pedro de Lima de Perú, de la que no ha vuelto desde que cruzó el Atlántico hace cuatrocientos años tras el encargo de la Compañía de Jesús a Juan de Mesa. Fuentes de Cultura informan de que aún se está pendiente de su confirmación. En la capital hispalense, la pinacoteca ha cursado invitación al Cristo Yacente del Santo Entierro (1619) y al Cristo de la Buena Muerte de los Estudiantes (1620) con la idea de contar con estas dos tallas capitales que, además, se encuentran en un magnífico estado de conservación. Mientras que la corporación universitaria someterá a cabildo general extraordinario el día 11 la participación del crucificado, la de la calle San Gregorio —que certificó hace año y medio la autoría de Juan de Mesa sobre el Señor al encontrar un documento que lo acreditaba en su interior— aún no tiene fecha para ello. Posiblemente no sean las únicas hermandades sevillanas a las que se les ha hecho la propuesta. Se solventa así, al menos desde la parte del museo, la carencia que sí hubo en la muestra de Pedro Roldán, cuando no estuvo presente ninguna imagen de las cofradías. De la provincia ya se ha confirmado la asistencia del Cristo de la Vera Cruz de Las Cabezas de San Juan (1624), cuyos hermanos aprobaron por más del 70% en marzo enviar su portentoso crucificado a la capital andaluza tras recibir la correspondiente invitación. Permanecerá en la muestra hasta que comiencen sus cultos cuaresmales anuales, cuando regresará a su localidad. Otra invitación que parece haber gustado, aunque aún debe pasar por cabildo general, es la del excelente grupo escultórico de Nuestra Señora de las Angustias de Córdoba , la última obra de Juan de Mesa, que murió en noviembre de 1627 mientras terminaba esta dolorosa de talla completa pero pensada para vestir y la imagen de Cristo muerto que amortaja en sus brazos. Aunque también se invitó al portentoso Cristo de la Agonía de Vergara (1622), la negativa llegada desde el País Vasco es el primer rechazo confirmado para la exposición. En relación a la participación de estas tallas que reciben culto dentro de hermandades que las veneran y tienen como titulares surgen dudas sobre cómo va a ser la distribución y presentación de la muestra. Aunque desde el museo señalan que no está aún decidida al no haberse cerrado el catálogo completo, se han ofrecido una serie de detalles a los responsables de las cofradías invitadas. Se les ha asegurado que estas tallas devocionales se ubicarán en un lugar con sumo decoro, donde pueda garantizarse la perfecta convivencia entre el carácter artístico y expositivo y el devocional. Se tratará de un espacio concreto apartado y adaptado para que los fieles puedan acceder con todas las garantías y seguir rindiendo culto en un clima de oración similar al que están acostumbrados. No estarán, por tanto, todas las obras de la exposición en la misma sala unas junto a otras como en otras ocasiones. Además de ellas, el Museo de Bellas Artes también ha tenido en cuenta otras tallas que no reciben culto para invitarlas a la muestra, como algunas de las más destacadas de la producción de Mesa localizadas en el Museo del Prado ('San Juan Bautista'), o el Museo Nacional de Escultura de Valladolid (una 'Inmaculada Concepción'). En caso de que todas estas entidades acepten, la calidad de la exposición puede alcanzar un nivel que rozaría lo insólito. Entre las piezas que sí están confirmadas se encuentran las que pertenecen a la propia colección del Bellas Artes. Algunas se están restaurando para la ocasión gracias al convenio de colaboración entre la Asociación de Amigos del Bellas Artes y la Consejería de Cultura. Destaca la talla de 'Virgen con el niño' (1623), conocida también como la 'Virgen de las Cuevas' , que se presentó el mes pasado tras su restauración. Juan de Mesa aceptó el encargo de esta obra en madera de cedro tras suspenderse el que se había hecho dos años antes a Montañés. Su procedencia es el monasterio de Santa María de las Cuevas de la Cartuja, igual que otra imagen que llegará restaurada a la muestra, el 'San Juan Bautista' (1623) de similares características, que sigue la línea de su maestro en el retablo de San Isidoro del Campo, aunque con rasgos más naturalistas. Un grupo de esculturas que también estará en la muestra es el de 'Las cuatro virtudes cardinales' . Datadas en 1618, también proceden del monasterio de la Cartuja y representan la prudencia, la fortaleza, la justicia y la templanza en cuatro figuras alegóricas de madera policromada y dorada de 80 cm de altura. Tampoco faltarán las tallas de 'San Pablo Miki' y 'San Juan Soan de Goto' , atribuidas a Juan de Mesa. Ambas, junto a la de 'San Diego Kisai', más vinculada al taller de Martínez Montañés, se expusieron por primera vez al público en octubre de 2024 al término de un profundo proceso de restauración tras más de medio siglo ocultas. Asimismo, también está confirmada la presencia en la muestra de la escultura 'San Ramón Nonato' (1626), una talla de tamaño natural que llegó a la colección del Bellas Artes procedente de la iglesia de San José y que fue adquirida en 1970. Una lista de muchos quilates para una exposición que ya puede considerarse como una de las más ambiciosas de las organizadas por el Museo de Bellas Artes.