Antes, en español

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El Rey Carlos III ha bromeado con Donald Trump diciendo que de no ser por ellos, los ingleses, los estadounidenses estarían hablando...francés. Pues va a ser que no. Los actuales Estados Unidos nacieron españoles, y dos tercios del país norteamericano fueron colonizados y evangelizados por españoles, que llegaron mucho antes que los ingleses. Cuando los fanáticos puritanos del Mayflower arribaron a la costa este de los Estados Unidos y fundaron lo que serían las Trece Colonias a principios del siglo XVII, los españoles habían erigido sesenta años antes la primera ciudad del país norteamericano, San Agustín, en 1565. Luego, los españoles fuimos decisivos en la independencia de las llamadas Trece Colonias frente a la Corona británica (un error que no tardaríamos en lamentar), y los estadounidenses, lejos de mostrarnos agradecimiento, empezaron a realizar una labor de expansión, rapiña –robo de la Florida a los españoles en 1821, y de la mitad de su territorio a los mexicanos en 1848– y exterminio indígena, en virtud del llamado 'Destino manifiesto': un pueblo designado por Dios para conquistar los actuales Estados Unidos. Esto no es antinorteamericanismo de salón: es historia pura y dura. De manera que de no ser por los ingleses de las Trece Colonias, los Estados Unidos hablarían hoy español. Como de hecho ya lo hacen, aunque la minoría dominante 'wasp' (blanca, anglosajona y protestante por sus siglas en inglés) se resista a reconocerlo, siendo el segundo país hispanohablante del mundo, con sesenta millones de personas. Los hispanos están reconquistando por la fuerza de los hechos el territorio que les fue usurpado. Javier Motis. Zaragoza La aseveración de Ramón Tamames en su última Tercera de que Trump «ha tomado de vuelta el canal de Panamá» es totalmente falsa. Ernesto Pérez Valladares. Expresidente de la República de Panamá Durante casi medio siglo he ejercido como médico internista en el hospital La Paz. Hace más de una de una década comencé a ir a ver a 'mis otros pacientes' del Museo del Prado. En las visitas médicas la metódica fue la inspección general o ectoscopia a pie de cuadro, y para la anamnesis he preguntado a cronistas de época e historiadores del arte. En 49 obras de arte pude observar enfermedades, signos físicos o procedimientos diagnósticos o terapéuticos. De forma sorprendente predominaron las enfermedades raras o minoritarias, entre ellas el síndrome de Noonan (en 'Los pobres en la fuente' de Francisco de Goya), el síndrome de Prader Willi (en 'Eugenia Martínez Vallejo', de Juan Carreño) o el síndrome de Albright (en 'Las Meninas' de Diego de Velázquez); enfermedades sistémicas autoinmunes, como la esclerodermia (en 'San Jerónimo' de Marinus), o la arteritis de células gigantes (en 'Cristo abrazando a san Bernardo', de Ribalta), y un grupo misceláneo con alteraciones del metabolismo, dermatología, oftalmología e infecciosas. Estudiantes del mundo de las ciencias de la salud, no olvidéis las visitas al Prado. Son una fuente inefable para adquirir habilidades clínicas y entender y comprender las miserias humanas. Medicina y Pintura deberían ser una asignatura práctica complementaria en la formación del MIR. Francisco Javier Barbado Hernández. Madrid