General Motors prepara una de las actualizaciones de software más ambiciosas de su historia. La compañía estadounidense ha confirmado que el asistente conversacional Gemini, de Google, llegará por encima del aire a más de cuatro millones de vehículos GMC, Chevrolet, Buick y Cadillac fabricados desde el año 2022 en adelante.El despliegue se hará a través del sistema de infoentretenimiento del fabricante. El requisito mínimo es disponer de OnStar, una cuenta activa en Google Play Store y haber configurado el inglés estadounidense como idioma del asistente. La actualización se irá liberando por lotes, así que algunos modelos tardarán semanas u algún mes adicional en ver el icono.La novedad responde a una tendencia de fondo: las marcas necesitan dotar al coche de un cerebro de software que rivalice con el del móvil que el conductor lleva en el bolsillo. Sin un asistente conversacional, los vehículos pierden atractivo frente a los modelos chinos y, sobre todo, frente a Tesla, que lleva un par de años conviviendo con Grok dentro de sus coches.Cómo activar el asistente conversacionalSegún el comunicado oficial difundido por General Motors a Mashable, los conductores podrán pedir a Gemini que resuma los mensajes recibidos, redacte respuestas dictadas, planifique una ruta con paradas intermedias o genere una lista de música a la medida del estado de ánimo. Las funciones más sensibles, como reproducir series en pantallas de aplicaciones tipo HBO Max, solo se activan con el coche en estacionamiento. La integración nativa de Gemini en Android Auto ya había marcado el camino.El paquete tampoco se queda en lo que llega ahora. La compañía adelantó que en los próximos meses sumará un asistente propio, ajustado con datos del vehículo, capaz de anticiparse a peticiones recurrentes del conductor. Esa capa propia convivirá con la de Google y se diferenciará en aspectos prácticos: tiempos de carga, control fino del clima o registro de hábitos para sugerir, por ejemplo, un mantenimiento concreto antes de que el coche pite. Es la primera vez que un fabricante con varias marcas globales apuesta por una mezcla de IA propia y de socio externo a esta escala.La carrera por la cabina de mandoEl sector lleva año y pico abriendo distintos frentes. Apple ha incorporado ChatGPT y Gemini al asistente de Apple CarPlay; el sueco Volvo y su Gemini en serie desde el año pasado, y el bando de Google sigue empujando Android Automotive renovado con avances mensuales. El usuario final ya no decide solo qué motor lleva el coche; cada vez pesa más qué asistente conversacional sale por los altavoces.El cambio importa por dos motivos. Primero, el coche eléctrico obliga a replantear la cabina entera, dejándole al software un papel central que durante un siglo asumieron los mandos físicos. Y segundo, la inteligencia artificial conversacional ya forma parte del catálogo de funciones que un comprador joven da por hechas: si la marca no la ofrece, el conductor consigue el mismo efecto enchufando el móvil al puerto USB.El despliegue de Gemini en cuatro millones de coches no resuelve el debate sobre la autonomía de los vehículos ni convierte a GMC, Chevrolet, Buick o Cadillac en marcas tecnológicas; se queda en el plano del confort y la conducción asistida. Pero traza una raya: el viaje al concesionario se parece cada vez más a la visita a la tienda de móviles, donde la pregunta clave ya no es cuántos caballos hay debajo del capó.