El dragón azul se ha convertido en uno de los protagonistas inesperados de este verano en las costas españolas. Este pez, que se alimenta de la carabela portuguesa, ha obligado al cierre de varias playas desde Andalucía hasta la Comunidad Valenciana e incluso Baleares. Según diversos medios, su presencia ha sorprendido tanto a bañistas como a expertos, dada su rareza en el Mediterráneo.Riesgos y medidas de seguridadLos especialistas han señalado que este pequeño pez, que mide apenas cuatro centímetros, es especialmente peligroso por su capacidad de almacenar toxinas de otros animales marinos. En este sentido, han advertido que "su picadura provoca dolor intenso, vómitos y reacciones alérgicas", poniendo en riesgo la salud de quienes entran en contacto con él.A pesar de las recomendaciones, algunos bañistas han intentado tocar al dragón azul o devolverlo al mar, mientras que otros lo han grabado e incluso besado para compartir el momento en TikTok. Diversos medios han recogido que las personas que han manipulado al animal posteriormente han experimentado vómitos y diferentes tipos de dolores, confirmando la peligrosidad del contacto.Este inusual pez es una mezcla de babosa y gasterópodo que flota boca abajo. Aunque es habitual en aguas del Atlántico, Pacífico e Índico, su aparición en el Mediterráneo es muy poco común. Los expertos han explicado que el viento de levante ha arrastrado varios ejemplares hasta la orilla, sorprendiendo a numerosos bañistas durante las últimas semanas.Las autoridades han insistido en la importancia de mantener la distancia ante este animal y han recomendado informar inmediatamente a los servicios de vigilancia si se detecta su presencia en las playas. Asimismo, han recordado que en caso de picadura de dragón azul, los bañistas deben recibir atención médica lo antes posible para evitar complicaciones graves.El aumento de encuentros con este pez venenoso ha puesto de relieve la necesidad de información y precaución entre los visitantes del litoral español. Especialistas coinciden en que su popularidad en redes sociales puede contribuir a conductas de riesgo, por lo que llaman a la prudencia para disfrutar de la playa sin poner en peligro la salud.