Tres robos en Valladolid a personas de edad avanzada haciéndose pasar por electricista . Por ellos se acusa a un hombre que agentes de la Policía Nacional han detenido en Madrid. También se ha identificado a una mujer que habría actuado como cómplice y sobre la que está en vigor una orden de detención. Tal y como han esclarecido los investigadores, que lanzaron las pesquisas desde el Grupo de Hurtos de la Comisaría de Parquesol, los hurtos fueron perpetrados por el mismo hombre. Se hacía pasar por un técnico de su empresa de electricidad, y tras acceder al interior del hogar, buscaba dinero en efectivo y joyas para llevárselos, a cumulando un botín de 133.000 euros en tres golpes en la capital del Pisuerga, explica el Cuerpo en un comunicado. Su 'modus operandi' empezaba por una llamada: desde un número oculto, daba un falso aviso en el que fingía pertenecer a su compañía eléctrica y les avisaba de una 'revisión'. En esa llamada les indicaba que había detectado «un incremento sustancial en la factura de la luz, que pudiera estar ocasionado por un fallo en algún electrodoméstico». Esa era la excusa por la que la empresa iba, supuestamente, a mandar a un técnico al domicilio para comprobarlo. Al poco rato, el después arrestado se personaba en los domicilios ataviado con ropas que le hacían parecer un técnico de electricidad y pedía acceder al interior de la casa. Las víctimas, confiadas gracias a la llamada, le dejaban pasar y atendían a sus instrucciones. Cuando estaba dentro de la vivienda, le decía a su víctima que permaneciese en la cocina «accionando interruptores y electrodomésticos, mientras él fingía comprobar enchufes con un multímetro digital». En realidad, se iba moviendo por la casa registrando las habitaciones buscando dinero en efectivo y joyas. Transcurridos pocos minutos se marchaba de la vivienda alegando cualquier pretexto. En estos casos, la policía subraya que las víctimas de las estafas «quedaban con mayor sensación de indefensión y desamparo que otras personas más jóvenes», experimentando un sentimiento de culpa por haberse dejado engañar y haber dejado entrar en casa al autor del hurto, algo que les llegaba a producir una doble victimización. El hombre evitaba ser reconocido en las grabaciones con prendas que dificultaban su identificación, como una gorra, o que le tapaban sus tatuajes, como chaquetas abultadas de cuellos altos . También llevaba guantes de trabajo para evitar ser identificado por dactilogramas en los domicilios de las víctimas. Los investigadores, tras realizar numerosas pesquisas y gestiones, pudieron determinar sin ningún género de dudas la identidad del hombre, cuyo domicilio estaba en otra ciudad, aunque acudía a la capital vallisoletana en ocasiones. A este individuo le figuraban numerosas requisitorias cesadas y hasta 11 detenciones practicadas, en ocasiones por hechos similares. También identificaron a una mujer que en ocasiones le acompañaba esperando en un vehículo aparcado frente al edificio donde estaba robando el varón, para facilitar su posterior huida del lugar y avisar en caso de que detectara presencia policial. Sobre esta mujer está en vigor una orden de detención a la espera de su localización, aunque los agentes sospechan que pueda haber abandonado el país. La orden de búsqueda y detención contra el supuesto ladrón dio sus frutos el día 30 de julio, al ser localizado y detenido en el Aeropuerto de Madrid por agentes de Policía Nacional. El hombre ha sido puesto a disposición de la autoridad judicial que ha decretado su libertad.