Oración diaria para el 30 de agosto

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Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy vida eterna, y nunca perecerán, ni nadie podrá arrebatármelas de la mano. Juan 10:27-28 Amado Padre que estás en el cielo, te damos gracias por cambiar nuestros corazones, para que entendamos que somos tus hijos. Aun en medio de confusión y maldad, miedo y dolor, tú nos traes felicidad, sabemos que tu diestra nos sostiene y que al final nos librarás de todo mal. Permite que tu Espíritu obre en todas partes. Danos paciencia cuando se necesita tiempo en nuestros propios corazones y en los corazones de todos los pueblos, quienes también te pertenecen. Continúa fortaleciéndonos, para que incluso la carga más pesada no nos aplaste, y podamos regocijarnos en la esperanza, ya que tú enmiendas todo mal, para la gloria de tu nombre. Amén.  Artículos recientes de Plough Maureen Swinger Guiar con amor El impacto positivo de un educador sobre la vida de sus estudiantes. Leer Devan Stahl Un salvador discapacitado Las heridas de un Dios resucitado nos ayudan a convivir con las nuestras. Leer