El sueño de la infancia de Micah Parsons se convirtió en una pesadilla contractual que culminó con un terremoto en la NFL. Después de meses de desacuerdos con los Dallas Cowboys —que lo llevaron a perderse el campamento de entrenamiento y a solicitar públicamente un traspaso— la franquicia de la Estrella solitaria terminó por ceder y traspasó al All-Pro a los Green Bay Packers a cambio de dos selecciones de primera ronda del Draft y el veterano tackle defensivo Kenny Clark.TE PUEDE INTERESAR: ¡No puede ser! Edson Álvarez se queda sin DT; Fenerbahçe corrió a MourinhoLo que en su momento pareció un matrimonio perfecto, pues Parsons, oriundo de Pensilvania pero confeso fanático de Dallas desde niño, decía haber cumplido su “sueño” al ser elegido en el puesto 12 del Draft de 2021 por el equipo de sus amores, se quebró irremisiblemente ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo económico.Su salida no solo altera el equilibrio de poder en la NFC, sino que consolida una tendencia explosiva en la liga: la revalorización sin precedentes de los jugadores no quarterbacks. Parsons firmó con Green Bay una extensión masiva de cuatro años y 188 millones de dólares, con un promedio anual de 47 millones, lo que lo convierte no solo en el defensivo mejor pagado de la historia, sino en el jugador no mariscal de campo más lucrado del deporte.Su contrato corona una ola de aumentos salariales que ha caracterizado el año 2025 en la NFL. Y es que el mercado de los no quarterbacks ha experimentado un crecimiento sin precedentes este año.Todo comenzó con Justin Jefferson y sus 35 millones anuales con Minnesota Vikings, seguido por Maxx Crosby con Las Vegas Raiders por 35.5 millones. Myles Garrett siguió la tendencia con Cleveland Browns y 40 millones; Ja’Marr Chase con Cincinnati Bengals acordaron 40.25 millones y finalmente, TJ Watt recibió de Pittsburgh Steelers un contrato de 41 millones. Ahora, Parsons supera a todos ellos con una cifra que eleva en un 34.3% el tope del mercado en apenas unos meses.Este incremento resulta aún más significativo al compararlo con años anteriores, pues en 2024 el crecimiento fue de solo 2.9%, en 2023 de 10.5%, en 2022 de 13.1% y en 2021 de apenas 2.8%. El salto de Jefferson a Parsons en menos de un año supera incluso el crecimiento acumulado registrado entre 2021 y 2024, que fue del 28.4%.La transacción no solo redefine las aspiraciones defensivas de los Packers —que adquieren un jugador franquicia en su prime—, sino que envía un mensaje contundente a las franquicias de la liga, ya que el valor de los cazamariscales y receptores élite ha entrado en una nueva dimensión, y quienes aspiren a retenerlos deberán ajustarse a una realidad económica transformada.Parsons ha cambiado la estrella de Dallas en su casco por la ‘G’ de Green Bay, no solo como una solución contractual, sino como el nuevo símbolo de una era en la que los defensores y receptores ya no necesariamente viven a la sombra de los quarterbacks.Looking good in Green & Gold pic.twitter.com/a70vE3fXZ3— Green Bay Packers (@packers) August 29, 2025The post Micah Parsons redefine el mercado de la NFL al firmar con Packers: ¿quiénes son los otros jugadores no QB mejor pagados? first appeared on Ovaciones.