Un desierto que no era tal

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Para disfrutar los contenidos de Clarín es necesario que actives JavaScript en tu navegador.Volver a la HomeNoticias hoyEn vivoSociedadRedacción Clarín“Una excursión a los indios ranqueles”, escrito por Lucio V. Mansilla y publicado en un diario de la época en forma de folletín resulta un texto ameno; hoy lo consideraríamos casi contemporáneo porque se detiene en las características y subjetividades de esta comunidad. El propósito de Mansilla era lograr que ellos firmaran la paz así la “frontera” dejaba de ser territorio peligroso. Si bien él -un hombre viajado- reconoce las costumbres y culturas de los ranqueles, cree que el progreso va a llegar de mano de la agricultura y la ganadería modernas y para ello se necesitan sus tierras.Ya como ensayo actual, nos detenemos en “Una guerra infame”, de Andrés Bonatti y Javier Valdez. Ellos presentan una lectura crítica de la Conquista del Desierto, empezando por su nombre. No fue una apropiación de un territorio vacío y poco valioso sino de una gigantesca extensión de 500.000 kilómetros cuadrados que se sumó al país y quedó, en parte, en pocas manos amigas del poder. ¿Lo peor? Que las zonas estaban habitadas y que la lucha fue muy desigual. Los autores hacen hincapié en cómo los grupos de poder de la época -gobierno, sociedad civil, militares, medios de comunicación- estaban de acuerdo en que había que tomar esas tierras y colonizarlas, como si no pertenecieran a nadie.Newsletter ClarínRecibí en tu email todas las noticias, coberturas, historias y análisis de la mano de nuestros periodistas especializadosQUIERO RECIBIRLOTags relacionadosMundos íntimosPueblos originarios