En Vichama, a 160 kilómetros de Lima, arqueólogos encontraron una escultura de sapos de 3.800 años que perteneció a la civilización Caral. No es un hallazgo cualquiera: los anfibios tenían un papel clave en la cosmovisión andina y podrían reescribir la forma en que entendemos cómo esta sociedad enfrentaba sus crisis ambientales.