Hay pocas cosas que duren para siempre. Más bien, lo habitual es que nada se mantenga, que se vaya diluyendo con el paso del tiempo. El Barça, en parte, le tiene miedo a ese hecho. Nada es eterno, pero está luchando para que, pese a saber que terminará, ese desenlace llegue lo más tarde posible. El vestuario, conjurado, y el staff, convencido, afrontan un año donde las salidas han sido más que las llegadas. El estreno contra el Alhama (8-0) se pareció más a un partido de pretemporada que no a un duelo de liga, pero esos 3 primeros puntos dan el inicio a una temporada exigente.Seguir leyendo....